• Festival de Samhain

31 DE OCTUBRE - HEMISFERIO NORTE

Esta es la festividad en que comienza el año nuevo de la Tierra. Es el punto medio entre el Equinoccio de Otoño y el Solsticio de Invierno. Momento para pensar en la muerte y reflexionar acerca de su función como caldo de cultivo que permitirá la vida futura, y también de recordar nuestra cualidad de mortales.

La noche del 31 de Octubre el velo que separa los dos mundos se hace más fino que nunca y se abre una grieta, por la cual las almas de los muertos visitan a sus familiares vivos.

Los auténticos protagonistas de la celebración son los ancianos. Representan el año, que ahora ya está viejo y gris. Acércate a tus ancianos, envíales una carta si los tienes lejos y si están cerca invítalos a cenar. Recuerda que honrar el pasado es una manera de crear buena suerte para el futuro.

Según cuenta una leyenda celta las cuatro abuelas de Halloween guardan y custodian los 4 grandes tesoros: el caldero del renacimiento que simboliza el placer, la piedra que simboliza el poder, la lanza que simboliza el valor y la espada invencible que simboliza la sabiduría. Las leyendas populares cuentan que verlas es privilegio de los iniciados y trae muy buena suerte.
Es una fecha muy importante para dar limosna a los necesitados. Tanto a los seres vivos como a los espíritus hambrientos. Para ello podemos dejar un poco de leche en las ventanas o balcones junto a una vela blanca encendida para alimentar e iluminar el camino de las ánimas errantes que puedan pasar por allí.

Honrar la oscuridad para comprender la luz es el tema del Festival. Es el descenso al país de los muertos, al Averno, a la Matriz de lo no nacido que luego producirá el nacimiento.

En la fiesta de los Hopis (Wuwuchim) es el momento de establecer el plan de vida y de creación para todo el año en el universo y en la tierra.
Crea un altar sobre tela negra (el color del universo, del caos, de donde todo proviene y a donde todo debe regresar). Coloca hojas caídas de los árboles, para simbolizar el orden natural de las estaciones y el pasado que ya ha terminado. Las hojas se convertirán en abono, igual que toda la basura que nos sobra.

En el altar se colocan objetos del otoño anterior, como nueces, espigas de maíz secas, piñas, calabazas y granadas. En el centro de coloca una caldera con brasas. Se le puede ofrendar romero, incienso y sándalo.

Alrededor del altar se colocan velas negras y blancas alternadas. Las blancas se colocan en los puntos cardinales. Las negras se encienden una vez cerrado el círculo. Para la adivinación puede colocarse un cuenco oscuro lleno de agua, con un espejo de mano en el fondo. Es muy importante esta noche realizar convenientemente la purificación que se realiza con incienso y sahumador.
Es la mejor noche del año para la adivinación y para el contacto con los no nacidos.

En el círculo se comienza el ritual girando hacia el centro, en sentido contrario a las agujas del reloj, dirigiéndose hacia las tinieblas y el invierno, al país de la muerte. Cuando se acabe la ceremonia, se deshará la espiral girando en la dirección de las agujas del reloj, avanzando desde la muerte hacia el renacimiento. Al final se aterriza el cono de poder haciendo que el sobrante de energía fluya hacia la tierra.
Octubre es un buen mes para hacer limpieza del alma.

Reflexiona sobre tu vida para ver qué es lo que ya no necesitas. Examina tu alma como si fuera un trastero olvidado y descubre dónde tienes que empezar a limpiar. Luego haz una lista de aquellas cosas de las que desees desprenderte (la ira, la tristeza, la adicción, etc).

Coloca tu lista de basura psíquica sobre la mesa, enciende dos velas negras, una a cada lado, y quema un poco de incienso para disipar (mirra, cedro o sándalo).

Di en voz alta:
“Querida Diosa, este año he recorrido un largo recorrido con mis cargas. Me gustaría dejar de llevarlas sobre mis espaldas y entregártelas para que las recicles, las entierres y las transformes en abono. Te ofrezco mi rencor y mi tristeza, mi apego y mis adicciones, mi ignorancia y mi autodestrucción, mi dolor y mi angustia y te pido que lo absorbas todo en tu negro universo. Líbrame de ellos y permíteme caminar más ligera de peso.”

Quema la lista en la llama de las velas e imagina que todos los sentimientos de los que deseas desprenderte se queman y disuelven en el humo, y di:
“Querida Diosa, eres nuestra fuerza y nuestra guía. Gracias por escucharnos y responder a la llamada de tus hijos. Te respetamos y te damos las gracias.”
Todo el resto que quede de la quema se ha de lanzar en un curso de agua vivo. Luego se debe marchar sin mirar atrás. Es mejor incluso olvidar el ritual y no pensar en él.

EXTRACTOS DE LOS LIBROS “Cada día es una fiesta” Susana Budapest, “El Libro de la Espiritualidad de las Mujeres” Diane Stein. Luis Cárcamo Editor. 1987.