miércoles, 26 de marzo de 2008

• "San Pedro predicaba y viajaba con su esposa"

Entrevista a Valentí Fàbrega i Escatllar, teólogo católico

UNA ENTREVISTA DE VICTOR M. AMELA - 07 /02 / 2008 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA, BARCELONA
-Tengo 76 años. Nací en Barcelona y desde 1970 vivo en Colonia. Soy filólogo y teólogo, doctorado en la Universidad Católica de Innsbruck. Estoy casado con Inga, teóloga protestante alemana. Tenemos un hijo, Johannes (24). Soy de centro liberal y catalanista. Soy católico.

-¿Se casaron los apóstoles?
-No sé todos, pero sí sabemos que lo estaban Felipe, Pedro...

-¿San Pedro?
-Sí. Los Evangelios cuentan que Jesús curó a la suegra de Pedro de unas fiebres...

-¿Abandonó Pedro a su esposa para seguir a Jesús?
-No. Entre los judíos, estar soltero no estaba bien visto. No sabemos si Jesús tuvo esposa, pero muchas mujeres le seguían. Y san Pablo alude a que san Pedro y su esposa viajaban juntos en su predicación hacia Roma... No nos han explicado estas cosas... Son "olvidos" de la Iglesia católica...

-¿De qué vivían Pedro y su esposa?
-Las comunidades cristianas por las que pasaban los mantenían. ¡Pedro era un personaje para los primeros cristianos! Conoció a Jesús, proclamó su resurrección...

-¿Era visto como el apóstol principal?
-Así lo veían los cristianos judeohelenos. Los cristianos coptos y gnósticos, en Egipto, situaban a María Magdalena por encima. Pero, al final, se impuso Pedro.

-Sí, triunfó el modelo de familia patriarcal propio del mundo judío y heleno.
-¡Ser buen padre de familia y gobernar bien tu casa era indispensable para ser elegido obispo!

-¿Los obispos tenían mujer e hijos?
-Claro, hasta el siglo IV, cuando el concilio de Nicea apostó por el celibato obligatorio para párrocos y obispos. Pero seguirá un tira y afloja sobre eso en la edad media…

-¿Con qué argumentos defiende la Iglesia católica el celibato?
-No puede fundamentarlo en los Evangelios. Y arguye que el celibato ayuda al clérigo en su servicio. Lo considero muy discutible: las tentaciones carnales...

-¿Quién elegía a los primeros obispos?
-¡El pueblo! Cada comunidad elegía al suyo. Y así será en la Iglesia antigua hasta el siglo V, cuando empieza a elegirlos la clerecía. Y acabará por elegirlos el Papa en solitario.

-Entonces, ¿no nombraron los doce apóstoles a sus sucesores?
-¡No! Ningún apóstol ordenó a sucesores.

-Pero a Pedro sí le nombró Jesús "piedra" de su Iglesia, ¿no?
-Sólo Mateo recoge eso en su Evangelio. Y recoge también esta amonestación de Jesús: "Sois todos hermanos, no nombréis a ninguno como Padre vuestro en la Tierra...".

-Pues, entonces, ¿qué cree que diría el Jesús del Evangelio si viese hoy al Papa?
-Lamentaría su gran concentración de poder, deduzco... ¡Pedro, en su estancia en Roma, nunca fue Papa ni nada!

-¿Quién regía a los cristianos de Roma?
-Un colegio presbiterial. De ahí sí saldrían obispos, tiempo después.

-¿En qué momento el obispo de Roma devino ya Sumo Pontífice, Papa?
-Primero era sólo un obispo al que los demás obispos reconocían cierta primacía, pero sin potestad para nombrar obispos. Y fue sumando poderes, a imagen de cierto funcionario de la administración romana denominado precisamente sumo pontífice.

-¿A qué se dedicaba ese cargo romano?
-Como suprema autoridad sagrada de Roma, velaba por el correcto cumplimiento del culto oficial y de ciertas ceremonias romanas.

-¡E inspiró la figura del Papa católico!
-Por cierto: que los obispos no formasen familia permitía que sus bienes los acumulase la Iglesia, lo que contribuyó a su riqueza. Lo que, a su vez, soliviantaría a los reformistas protestantes en el siglo XVI. Lutero se rebeló también contra el celibato y en favor del sacerdocio femenino: Lutero, monje agustino, se casó luego con una monja, Caterina, una mujer muy inteligente...

-¿La mujer protestante sí puede ser ordenada pastora?
-Sí. Y estar casada. Con altibajos: cuando conocí a mi esposa, teóloga, ella deseaba ser pastora. ¡Y casarse conmigo se lo impidió!

-¿Por qué?
-Porque a su comunidad en ese momento no le pareció correcto que una pastora protestante matrimoniase con un católico. Y, además, yo había sido jesuita hasta hacía poco... Total, que no le dejaron ser pastora…

-¿Por qué colgó usted los hábitos?
-Yo me formé durante los tiempos de apertura de Juan XXIII, y la llegada de Pablo VI supuso un retroceso... y opté por preservar mi libertad intelectual. Me salí en 1969.

-¿Se convertiría al protestantismo?
-¡No! Los protestantes se ciñen demasiado a la Biblia, sin valorar las aportaciones de la tradición, de la Iglesia antigua...

-¿A qué aportaciones se refiere?
-Soy católico y, como tal, me gustaría que el catolicismo se reformase mediante la recuperación de valiosos aspectos antiguos...

-¿Como cuáles? Ponga ejemplos.
-La estructura horizontal, la dinámica colegial de la Iglesia antigua: el criterio de verdad brotaba del consenso, de la unanimidad de la comunidad de cristianos, ¡y no de la decisión de una sola persona infalible! Es usted poco papista, ya veo... Prefiero el catolicismo al papalismo. Un catolicismo poco jerárquico, poco patriarcal: ¡de ese catolicismo soy un buen católico!

-¿Qué le pediría al actual Papa?
-Que reforme estas cosas. ¡Que actúe más! Le bastaría, por ejemplo, un gesto para frenar las campañas de la Cope, por ejemplo...

-Su mujer es también teóloga: dos teólogos en la misma cama ¿discuten mucho?
-Mi mujer y yo estamos bastante de acuerdo, ja, ja... Mi mujer protestante y yo católico encarnamos en casa el diálogo ecuménico.

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