jueves, 15 de septiembre de 2016

• "El tejo es el árbol europeo por excelencia"



• La Ruta de la Fertilidad del Altoaragón

Por Alicia Gallán – www.larutadelafertilidad.blogspot.com

Peña Mora, Piedra de los Moros, Cueva de los Moros, Tozal Moro, Peña Mujer… son nombres que identifican lugares extraordinarios en la provincia de Huesca. Están en la Naturaleza, algunos disimulados en bosques de encinas, otros junto a campos de labor y caminos.

Estos lugares forman un conjunto por varias razones, puesto que sus formas y los testimonios las relacionan con la fertilidad. Conocí la existencia de las cuevas a través de las palabras de Manuel Benito, que fue la primera persona en escribir sobre este conjunto relacionado con la fertilidad. También gracias a sus conocimientos médicos, estableció este paralelismo entre su estructura interna y el aparato reproductor femenino.

Las cuevas están excavadas en roquedos de arenisca y presentan una galería estrecha que entra en línea recta, luego gira en codo y se accede a una cámara circular y abovedada. Las piedras, son todas diferentes aunque presentan elementos comunes como cazoletas. Relacionadas con algunas piedras y cuevas perviven leyendas hermosas y además existen testimonios sobre su uso en el siglo XX.
 
Destacamos su existencia, tanto de las piedras como de las cuevas, porque en torno a todos estos elementos se acumulan indicios y argumentos que las relacionan con un uso ritual de tradición prepatriarcal.

Estos indicios que nos dejó Manuel Benito fueron afianzándose tras el trabajo de recopilación de información que realizamos con Eugenio Monesma.  Gracias a su experiencia como etnógrafo de reconocido prestigio y realizador de multitud de documentales, tuvimos la ocasión de recabar las opiniones de expertos y de contar con todo lo necesario para ir recorriendo cada cueva y cada piedra localizada por Manuel Benito.

Las cuevas, son únicas en el mundo, al menos de momento.

Se pueden interpretar como úteros de la Madre Tierra, en los que se re-creaban los ciclos de la vida del ser humano.  Son estructuras que han pervivido desde hace siglos, aunque no sabemos cuántos con seguridad.

Las leyendas vinculadas a algunos de estos lugares, son rarezas etnográficas en las que, a su carácter mágico se une el protagonismo de los moros y las moras. La identidad de estos personajes nada tiene que ver con los musulmanes, son seres míticos, anteriores al cristianismo e identificados con lo pagano. Algunas cuevas y piedras han estado olvidadas sin que nadie reparara en su existencia, pero otras han continuado siendo visitadas, recogiendo el deseo de mujeres con dificultades para concebir.

Visitarlos es viajar en el tiempo.
En general, son lugares hermosos, singulares,  que sorprenden a las personas que los visitan. Entrar en alguna de las 40 cuevas localizadas en la provincia de Huesca, es una experiencia difícil de olvidar. Al iniciar el acceso por las galerías siempre existe la duda de qué habrá dentro, cómo será la cámara, qué elementos encontraremos dentro. A pesar de la estructura común antes mencionada, no existe ninguna cueva igual a otra. Son todas diferentes, en medidas, proporciones, orientación de la entrada, y entalladuras del interior. 
Las piedras, en especial la Catedral de la Fertilidad conservan elementos que definen su uso ritual, como cazoletas, puntos en los que se marcaban los ciclos solares, grabados en la piedra, y también estructuras para las que todavía no encontramos explicación, como unos huecos que parecen cías y una entalladura enorme que sugiere ser un aljibe.

La relación con “lo femenino”, el vínculo con la capacidad de dar vida ha seguido vigente durante siglos. Eso sí, si en origen fueron templos en los que se honraba la fertilidad, con el paso del tiempo se convirtieron en una esperanza secreta que espantara el horror a la esterilidad.

Los lugares son demasiados para ser nombrados uno por uno, las razones e indicios que las definen como antiguos lugares sagrados de la tradición matrística son numerosos, y por eso la mejor manera de conocerlas es venir, experimentarlas, acudir a sentir su antigüedad y su poder.

Información: aliciaelfa@gmail.com. Tel. 647 66 34 04 (Whatsupp)

• “O ellos aprendían a hablar o nada de hembras”

Entrevista a Derek Bickerton, investigador del origen del lenguaje humano


Por Lluís Amiguet - La Contra de La Vanguardia.

Somos lenguaje. Por eso este científico (“Lingua ex machina”, ed. Gelisa) sabe de dónde venimos y lo explica en “Ciutat del Coneixement”. Nacimos, como hablantes y como personas, de dos fracasos. Simios más fuertes nos echaron de los árboles y su fácil fruta fresca: tuvimos que buscarnos la vida en la sabana y aprender allí a lanzar piedras para comer y no ser comidos. Ese esfuerzo nos procuró la potencia mental para empezar a hablar y pensar como personas. Después, otro fracaso, el de los machos ante el supermacho alfa, nos obligó a ponernos de acuerdo para que los de menos músculo y más lengua pudieran acceder también a alguna hembra. Hablamos y empezamos a progresar de repente y como nunca antes en cinco millones de años. Hablemos, pues.

-Tengo 76 años, me siento más creativo que nunca y creo que publico más y mejor cada vez. Nací en Chester, Inglaterra, pero investigo en E.E.U.U. Llevo casado 50 años con mi esposa: tres hijos. He dedicado mi vida a buscar los orígenes del lenguaje humano como lingüista y ahora en equipo con biólogos evolucionistas. Somos hijos del fracaso.

-Si nuestro material genético apenas se diferencia del de un chimpacé, ¿por qué el abismo intelectual entre ellos y nosotros?. ¿Por la evolución?
-Hummmmm. Darwin explica que la evolución avanza a pasitos; lenta y regularmente. Y así es: nosotros estamos siete millones de años evolucionando a pasitos, pero de repente, en los últimos 100.000 años, conseguimos una enorme explosión de progreso y tecnología que nos da el dominio sobre el planeta.

-¿Por qué de repente?
-Porque ahí aparece el lenguaje.

-¿Pero, ¿por qué en ese momento?
- ...Y sobre todo, ¿por qué de golpe?. Si hubiésemos evolucionado con el pasito a pasito darwiniano, los fósiles nos dirían que teníamos ya la mitad de capacidad para el lenguaje hace 3,5 millones de años en la mitad de nuestra historia de siete. Y no es así.

-¿Qué pasó?
-De entrada, el lenguaje no surge ex novo. Los científicos estamos de acuerdo en que antes del lenguaje humano tuvimos un protolenguaje, el mismo que hoy podemos enseñar a un mono o a un loro.

-¿A un loro?
-Sí, los loros no sólo repiten, también hablan. Irene Pepperbeig ha enseñado a su loro “Alix” a hablar ese protolenguaje. De hecho, cualquier animal que tenga una relación cuerpo-cerebro suficiente lo habla.

-¿Hablan? ¿De verdad?
-Usted le enseña a un mono una banana y luego la palabra banana. Le costará tres o cuatro mil repeticiones, pero el mono lo aprende. Luego dirá la palabra sin que él vea la banana y él le pedirá una. Pero lo bonito es que el chimpancé aprenderá la segunda palabra con 2.000 repeticiones y la tercera con 1.000 y al final con muy pocas repeticiones....

-El monito tendrá un vocabulario
-¡Más que eso!. Podrá unir conceptos. Como hacía el loro “Alix”: “Alix”, “pipas”.... ”¡Alix” quiere pipas! ¡”Charlie” quiere bananas! ¡El chimpancé “Charlie” quiere bananas!

-Con eso ya se pueden ganar la vida
-¡Y más! En seguida los chimpancés del laboratorio empiezan a pedir: “Hazme cosquillas”. Y para juntar las palabras no se les entrena. De algún modo saben hacerlo, tienen esa estructura innata de protolenguaje.

-Como nosotros
-Sí, pero eso aún no explica cómo llegamos a poder hablar como hoy.

-¿Un terremoto? ¿un ovni?
-No, no. Nuestro cerebro creció por diferentes causas, algunos sostienen que por algo tan sencillo como para irradiar calor....Yo creo que por una combinación de factores, pero tener un cerebro mas grande no explica aún el nacimiento del lenguaje. Y, cuidado, tener un cerebro más grande tampoco significa automáticamente ser un animal más listo.

-Eso está claro hoy también
-Además de millones de neuronas, necesitabas conectividad. La inteligencia es conectividad. Y para superar el protolenguaje y llegar al de hoy necesitábamos velocidad de cálculo. Hay que ser capaz de analizar en milisegundos conceptos y enviarlos en el orden exacto a los órganos y motores del habla.

-¿Y cómo aprendimos?
-Somos hijos de la necesidad y el lenguaje también. En los árboles teníamos alimento de forma más inmediata, pero en la sabana había que correr y no teníamos tiempo evolutivo para trasformarnos en veloces depredadores. Así que aprendimos a lanzar pedruscos y palos para cazar el conejo o disuadir a la fiera.

-¿Y qué?
Para aprender a lanzar un objeto necesitas un dificilísimo cálculo mental que no tiene ningún otro animal sobre el planeta. La trayectoria de tu brazo, el momento en que debes detenerlo, el impulso….Ese desarrollo cerebral sirvió también para pudiéramos empezar a hablar de verdad.

- Pero, ¿para qué queríamos hablar?
-Por lo que los paleoantropólogos denominan “altruísmo recíproco”.

-Usted dirá
-Por ejemplo, hoy en una manada de elefantes, el 85 por ciento de los coitos los monopoliza el macho alfa: el supermacho. Algo parecido sucede en muchos primates.

-Estupendo para él. ¿Y..?
-Nuestros antepasado elaboraron estrategias de alianza y cooperación para superar al supermacho. Esas estrategias requerían lenguaje abstracto. O aprendían a hablar o nada de hembras.

-Por ejemplo....
-“Tú vigilas que no llegue el jefe y hoy me toca a mí con las hembras”. Y el otro necesitaba contestar: “Pues ayer ya fuiste tú, hoy me toca a mí”. De forma que se desarrollaba el primer grado de abstracción lingüística: los tiempos. Tenía que haber un ayer, un hoy y un mañana en el lenguaje. Y sujetos distintos y eso era ya pensar de dentro afuera.

-Lo comprendo perfectamente
-¡Dejamos de vivir siempre en el presente como los demás animales! Ya no éramos como “Alix” y su “yo, pipas”.

-¿Y de ahí a la teoría de la relatividad?
-Una vez iniciado el primer grado de abstracción, las alianzas contra el supermacho dieron origen a organizaciones sociales complejas....La tecnología más poderosa es el modo en que nos organizamos los humanos.

-Y también la más peligrosa
-Sí, pero al tener lenguaje, primero limitado y en pequeños grupos y luego más y más complejo, desatascamos la máquina evolutiva. Al poder crear símbolos y abstracciones, incluso arte y representaciones, conseguimos la revolución simbólica y tecnológica que desembocaría en lo que hoy somos.

miércoles, 31 de agosto de 2016

• Sakkas Kruiper, sanadora bosquimana

Sakkas Krupier visitó España en Enero de 2016 para participar en el encuentro de Abuelos sanadores y guardianes de la sabiduría del mundo que se reunieron en Cambrils para oficiar sus ceremonias en el Llamado del corazón unido (www.edicionesga.con) y hacer de la Tierra un portal de la paz.

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• Nuestros cuerpos, nosotras decidimos

Arriba: la mujer en la playa. Abajo: La policía obligándola a sacarse
su ropa y multándola por llevarla.

Por Najat El Hachmi, Escritora  ::  Diario El Periódico  ::  26 de agosto del 2016.

La foto de la mujer a la que en Niza obligaron a quitarse su ropa en público humilla porque es una mujer, porque su origen és el que es, y porque ella es de una clase social determinada

De pequeñas nos lo enseñaron, nos dijeron: niñas, chicas, cuando empecéis a ser mujeres, vestíos como es debido, ocultad vuestros cuerpos porque en ellos está la tentación, la vergüenza, el demonio. Nuestro deseo de hombres es impetuoso, irrefrenable y no lo podemos controlar, es más fácil que seáis las mujeres las que os disimuléis bajo las telas para no provocarlo. En la zona de donde yo vengo, al norte del sur y al este del oeste, nos mandaban cubrirnos las cabezas una vez casadas para distinguirnos de las solteras, porque nada era más deshonroso que asediar a la mujer ajena. Asediar a la hija o la hermana de otro no era tan grave.

Nos decían que nos cubriéramos las partes que incitaban a las conductas prohibidas y antes incluso de tener culo o tetas ya sabíamos que estas eran carnes delictivas. Tampoco era tanta controversia; entonces, los vestidos de madres y abuelas, generosos trozos de tela, no dejaban mucho margen a la transgresión. Por eso no insistían mucho en los mensajes para reglamentar la indumentaria de las mujeres.

TRES HURACANES
Pero de repente todo se trastocó. Tres huracanes que no habíamos elegido lo convulsionaron todo. El primer huracán fue la modernidad que entró en las casas y en nuestros gustos, y que nos hizo descubrir nuevas formas de vestir, de llevar el pelo, de modificar nuestra apariencia más allá de los antiguos tatuajes, la henna temporal o el khol recién molido por las abuelas. Descubrimos pantalones y camisas, y después puntos y licras que se pegaban al cuerpo, aberturas nunca imaginadas.

El segundo huracán fue la emigración que envió a pueblos enteros hasta las desconocidas tierras europeas, donde tendríamos que pensar de nuevo como si hubiéramos salido de la nada, donde tendríamos que esforzarnos en picar piedra para entender las raíces y decidir libremente, se supone que ahora sí, cómo queríamos conjugar todas estas piezas: la tradición, la feminidad, la religión, la democracia y el gusto y la estética, por supuesto.

Todavía no habíamos empezado a pensar sobre ello cuando llegó el tercer huracán, el del miedo, el de la contrición, el que nos instaba a frenar las ansias de cambio, el que nos dice, en boca de turbios telepredicadores de poca monta -con toda la barba, eso sí- que el principal peligro para la supervivencia de nuestra religión, la quisiéramos o no, éramos nosotras mismas y sobre todo, sobre todo, nuestros cuerpos.

ANTE EL ESPEJO
Con todo esto crecimos, cada mañana ante el espejo teníamos que decidir qué nos poníamos, algo tan superfluo que se convirtió en el centro de todo. Según qué llevábamos o no sobre el cuerpo significaría unas cosas u otras; lleváramos lo quelleváramos seríamos siempre un mensaje, un posicionamiento en medio de una frontera que no sabíamos dónde empezaba y dónde terminaba, al ser más de los unos que de los otros. Que si te pones pañuelo eres de los unos, que si pantalones ajustados, de los otros, que si maquillaje, de estos, que si falda larga hasta los pies, de aquellos.

Por eso no tardaron en llegar las contradicciones, pantalones que cortan la respiración y cabeza tapada, enormes ojos sombreados, labios rojos y chilaba. Unas optaron por cubrirse porque eso las hacía sentirse seguras, protegidas. También hubo que lo decidieron a conciencia después de leer las fuentes y hacer el esfuerzo de interpretar ellas solas su propia religión, sin barbudos de medio pelo de por medio. Hubo quienes, hartas de que les pidieran que se camuflaran en las nuevas tierras, de que les dijeran mira que eres mora, un buen día se hicieron más moras que nunca con un pañuelo bien vistoso, así, en medio de la clase y ahora sí que tendréis motivos para decirme que no me integro.

Muchas otras decidimos, contra todo tópico, deshacernos de las ropas de nuestras madres, quitarnos la vergüenza del cuerpo femenino, destaparlo hasta donde permitía el gusto estético y no la moral. Elegimos esta opción para no pagar con nuestras carnes ninguna supuesta lucha de civilizaciones ni de religiones, para no marcarnos la piel con telas convertidas en símbolos identitarios. A las que elegimos no taparnos nos cogió un orgullo de cuerpo de mujer, fuera lo prohibido, fuera la vergüenza y fuera la deshonra. Si es tentación, que lo sea, es vuestro problema. Enseñaríamos lo que nos diera la gana para deshacernos precisamente de todos los escupitajos que se deslizaban sobre nuestra piel desde hacía siglos y que nos tildaban de impuras. Nos aferramos a esta actitud porque nos daba poder, suponía desafiar los preceptos, encararse con la herencia patriarcal con la carne y los huesos y reclamar, de paso, también nuestro derecho al deseo. Lo pagamos, claro, no fue fácil.

CON ELLOS NO SE ATREVEN
Según cómo vistes es que pides guerra, así que trágate las persecuciones diarias, las miradas y las palabras malsonantes en según qué barrios, trágatelo todo porque tú te lo has buscado. Pero hemos resistido, aunque a veces eran los propios autóctonos, los sin religión y criados en democracia, los que nos decían: chica, te has pasado, ¿en tu país te dejarían ir así de fresca y ceñida? Nos hicimos inmunes a los comentarios de unos y otros porque por encima de todo queríamos defender la presencia de nuestro cuerpo, nuestra presencia, en el espacio público, sin restricciones. Hasta al toples y las playas nudistas llegamos algunas.

Casi ya lo habíamos conseguido, ya habíamos olvidado que nuestras carnes pudieran ser campo de batalla. Y de repente nos llega la fotografía que plasma una agresión en toda regla: dos policías se acercan a una mujer en Niza y la obligan a desvestirse. Estaba la señora allí tumbada, ni siquiera había entrado en el agua, pero los policías no se fueron hasta que ella enseñó bastante carne. Un puñetazo, una humillación. Porque es mujer, porque su origen, reciente o remoto, es el que es, porque es de una clase social determinada. No se atreverá, no, el francés que gobierna a hacer desvestir las mujeres de los jeques del Golfo que se pasean por los Campos Elíseos negras hasta los ojos. Nos hierve la sangre ante la instantánea y de repente hemos retrocedido en el tiempo y estamos, de nuevo, en el punto de tener que conquistar de nuevo el espacio público. A ellos, los hombres, nadie les hará desnudarse, ni les dirá cómo deben vestir. Nos hierve la sangre y el nosotros que creíamos tan sólido cambia, nos engloba de nuevo a todas, tapadas y destapadas, porque ante todo es el nosotras de ser mujeres.

• El parto: Descan.. ¿¿qué??

Por Shiran Efraty, matrona - www.partoactivoblog.wordpress.com

Hace poco fui a hacer una visita puerperal a una mamá que dio luz 8 días antes. Esa mama tuvo un parto totalmente natural a un bebé que peso 4.500! Era su segundo hijo pero su primer parto.  La mayor nació por cesárea dos años antes.

La encontré un poco triste, pálida, sin animo.

- ¿Cómo estás?, le pregunté.

- Cansada, me dijo, No me da tiempo a nada y la casa esta fatal. Estoy un poco preocupada porque estoy sangrando mucho.

- Cuéntame como pasas el día, ¿que has hecho hoy?¨

 - ¿Hoy? Nada. Solo he  organizado la casa, he sacado los gatos, he hecho la comida, he lavado la ropa… ah! y he dado el pecho. Nada más…

Su tristeza, cansancio, palidez, sangrado,  tiene básicamente una solución . el descanso.

¿Y por qué una mujer puérpera tiene que descansar? 
Porque son mucho cambios corporales. Empezamos con el maravilloso útero que durante nueve meses ha criado a tu bebé de forma perfecta (¿le has dado las gracias?) y cuando tu bebé estaba preparado, le ayudó salir contrayéndose intensamente durante horas o incluso días. (Para que luego los ginecólogos lo definan como motor de parto. cualquier día lo sustituyen por uno de Volkswagen). Para que te hagas la idea, tu útero ha aumentado su tamaño de 60 gr. a 1 Kg., y su volumen se ha multiplicado ¡por 1000! ¿Impresionante, no? Pues todo eso tiene que volver a su estado original en poco días. Es lo que se llama la involución uterina y los famosos entuertos.
La involución uterina va acompañada de sangrado, los loquios. Estos duran normalmente entre 2 y 6 semanas. Y te cuento algo importante: cuanto menos descansas, más tiempo vas a sangrar. Así es. Y hablando de sangre, tu punto de partida ya es más bajo. Has perdido sangre en el parto. Hasta medio litro se considera una cantidad normal. ¡Poco no es!

No solo que tu cuerpo se tiene que recuperar sino que, además, tiene que invertir energía produciendo leche. Tu bebé ya no esta dentro, pero tú le sigues alimentando. La naturaleza es sabia y la producción de leche siempre será prioritaria, pero eso no significa que no te tengas que cuidar (te tienen que cuidar). Y eso sin hablar de las dificultades de la lactancia o el dolor tan frecuente al principio.  

Cuando estas con 8 cojines de lactancia alrededor, las tetas al aire y los pelos de loca, luchando con la posición, no quitas ojo del niño para no perder el milisegundo que abre la boca y engancharlo, tu marido metiendo la cabeza para ver si ha cogido la areola por debajo, ahora dudas si el niño respira, comprimes el pecho por si acaso y… se ha desenganchado. Todo de nuevo! Y allí en medio del salón, está el amigo de tu marido, que lleva ya 4 horas en tu casa, preguntando si hay algo para comer.

A nivel emocional son muchos cambios. Ha nacido un bebé y con él ha nacido una mamá. Necesitas tiempo para procesar lo que ha pasado en el parto, tiempo para asimilar el cambio de la estructura familiar, las relaciones con tu pareja, con tus otros hijos. Son muchos sentimientos y emociones a veces totalmente opuestos. Los cambios hormonales y la falta de sueño aumentan mucho la intensidad con que se viven esos cambios. Déjales espacio, toda adaptación requiere tiempo.

A la recuperación física, a los cambios emocionales, a la lactancia, habría que añadir el cansancio del parto en sí mismo, el llanto del bebé, las visitas, las noches sin dormir, la casa.. ¿pero cómo no vas a estar cansada? 

¿Por qué las mujeres tenemos tanta prisa de demostrar al mundo “estoy bien, aquí no ha pasado nada”?. ¿Cómo que no?

En todas las culturas tradicionalmente, la época del post parto se consideraba una época sagrada, con sus rituales y costumbres para proteger y cuidar a la mujer y al recién nacido. La cerrada de las parteras mexicanas, Yu-Fai (cerca del fuego) en Tailandia, La Henna en norte de África, el Sweat Lodge (cabaña de sudar) de los nativos americanos, los baños terapéuticos, los peinados especiales, la moxa…

En la India, por ejemplo, la mujer tiene prohibido entrar en la cocina durante 13 días. Hace tiempos no muy lejanos aquí también era de costumbre que las mujeres de la familia y las vecinas llevaban a la mujer recién parida una sopa caliente y comida casera especial, rica en proteínas e hierro. Ahora lo más frecuente es que te traigan es una caja de bombones…

Y por si todavía no estas convencida que tienes que descansar te he preparado esta lista. Tienes que descansar porque:

- Lo necesitas para tu salud mental; uno de los factores de riesgo de la depresión post parto es la falta de apoyo y el cansancio.

- Lo necesitas por tu suelo pélvico. Hay más riesgo de incontinencia o prolapsos si vuelves directamente a la actividad normal. Te recomiendo hacer sentada lo que solías hacer de pie y hacer acostada lo que solías hacer sentada.

- Lo necesitas por tu bebe, para poder dedicar tiempo a conoceros y comunicarte con él.

- Lo necesitas para la lactancia. Dar el pecho a demanda es prácticamente dar el pecho todo el dia. Recuerdo oír decir a una amiga (soltera y feliz) que me preguntó que estaba haciendo todo día después del parto, que si no me aburría. Pues aquí estoy, me acuerdo decir, acabo de dar el  pecho y hasta la siguiente toma estoy dando el pecho. Y tu? – Aquí,  me contestó, en la pelu, peinándome…

- Lo necesitas por tu familia. Es como las instrucciones que dan en el avión, primero te pones tú la máscara de oxigeno y luego se la pones a tu hijo. Va contra cualquier instinto maternal, pero tiene su lógica. Para cuidar a tu familia te tienes que cuidar a ti primero.

Yo también descanso
Te voy a poner una serie de afirmaciones que no deberías olvidar. Para recortar y colgar en una sitio visible y decírtelo en voz alta:

- Acabo de dar a luz, acabo de dar a luz, acabo de dar a luz
- Me permito descansar sin sentir culpable
- Pido ayuda
- Permito que la ayuda no sea perfecta 
- Me cuido, voy a comer bien y beber bastante.
- No levanto nada que pese más que mi bebé. 
- Cuanto más descanso antes me recupero

Como mujer y madre cuando pases esta etapa del post parto, acuérdate de tus amigas, compañeras, para cuando les toque a ellas. Llévales una sopa caliente, comida casera que le guste, presta atención a los hermanitos, dobla la ropa que tiene acumulada, ofrecele que se bañe mientras tu vigilas su bebé, prepárale una infusión caliente...

Esa mamá tendrá menos sangrado, menos mastitis, menos dolor, menos soledad y tristeza. Lo recordará y te lo agradecerá toda su vida. A su vez, ella ayudará a otra mamá en su post parto. Juntas podemos volver crear esta red femenina de apoyo. No sólo ganaremos mamás más felices y bebés más tranquilos, ya que también creo que estas cosas nos afectan a todos como una sociedad más sana y solidaria.


martes, 16 de agosto de 2016

Declaración fundacional del Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas



En Octubre de 2004 trece abuelas indígenas procedentes de diversos lugares del planeta se reunieron cerca de Nueva York. Asistieron allí en respuesta a las señales que indicaban que había llegado el momento anunciado en antiguas profecías comunes a todos sus pueblos. Estas profecías decían que llegaría un tiempo en que ellas serían llamadas a unirse para salvar a la Madre Tierra y todos sus hijos. En ese esperanzado encuentro ellas crearon el "Consejo Internacional de las 13 Abuelas Indígenas", cuyo manifiesto reproducimos a continuación:

"Somos 13 abuelas indígenas.

Venimos de la Selva Amazónica, del Círculo Polar Ártico de Norteamérica, del gran bosque del Noroeste americano, de las vastas planicies de Norteamérica, de los altiplanos de América Central, de las Blacks Hills de Dakota del Sur, de las montañas de Oaxaca en México, del desierto del sudoeste de América, de las montañas del Tibet y de la selva de África Central.

Afirmando nuestras relaciones con las comunidades de medicina tradicional de todo el mundo, hemos sido reunidas por la visión común de formar una nueva alianza global.

Nosotras somos el "Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas". Nos hemos unido como una sola mujer en una alianza de oración, educación y sanación para la Madre Tierra. Trabajamos por todos sus habitantes y por todos los niños de las próximas siete generaciones.

Estamos profundamente horrorizadas por la destrucción sin precedente de la Madre Tierra, por la contaminación del aire, agua y suelo; por las atrocidades de la guerra, el azote global de la pobreza, la amenaza de las bombas nucleares, el derroche de la prevaleciente cultura del materialismo, las epidemias que amenazan la salud de los seres de la Tierra, la explotación de las medicinas indígenas y la destrucción de nuestros modos de vida tradicionales.

Nosotras creemos que nuestras maneras pacíficas de gestión y modos ancestrales de oración y sanación son vitalmente necesarios hoy.

Nos hemos unido para nutrir, educar y formar a nuestros niños y niñas. Para defender la práctica de nuestras ceremonias y declarar públicamente nuestro derecho a usar nuestras plantas medicinales libremente, sin restricciónes legales. Nos hemos unido para proteger las tierras donde nuestras gentes viven y de la que dependen nuestras culturas, así como para salvaguardar la herencia colectiva de las medicinas tradicionales. En resumen, para defender la Tierra misma. Creemos que las enseñanzas de nuestros ancestros iluminarán el camino por este futuro incierto.

Nos unimos con todos aquellos que honran al Espíritu, con todos aquellos que trabajan y oran por nuestras niñas y niños, por la paz mundial, y por la sanación de la nuestra Madre Tierra.

Por todas nuestras relaciones."

Consejo Internacional de las Trece Abuelas Indígenas