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| foto montaje de Marianna. |
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| Nudo de Tit de Jaspe rojo. |
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| Diosa Pájaro Neolítica hallada en Lebrija, Sevilla. |

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Un espacio editado por Marianna Doña Loba para hacer visible y expandir la energía femenina en beneficio de la Madre Tierra y la familia humana.
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| foto montaje de Marianna. |
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| Nudo de Tit de Jaspe rojo. |
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| Diosa Pájaro Neolítica hallada en Lebrija, Sevilla. |

Párrafos
extraidos del libro “La Mujer Shakti. Sintiendo nuestro fuego, sanando nuestro
mundo”, de Vicki Noble. ISBN 9788460934820- Editorial ![]() |
| Tell Azmak, Bulgaria central, 6.000 a.C. |
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| Anfora Etrusca, Italia, Museo Lieden. |
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| Figulas femeninas con meandros. Rumania, 5.000 a.C. |
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| Toro de Zacros, Creta |
Habla María Magdalena...
EXTRACTO DE LA NOVELA "EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO" DE JOSE SARAMAGO – EDITORIAL ALFAGUARA – MADRID - ISBN: 9788420484426
"De mí de mi se dice que tras la muerte de Jesús me arrepentí de lo que algunos llamaban mis infames pecados de prostituta y me convertí en penitente hasta el final de la vida, y eso no es verdad.
Me subieron desnuda a los altares, cubierta únicamente por el pelo que me llegaba hasta las rodillas, con los senos marchitos y la boca desdentada, y si es cierto que los años acabaron resecando la lisa tersura de mi piel, eso sucedió porque en este mundo nada prevalece contra el tiempo, no porque yo hubiera despreciado y ofendido el mismo cuerpo que Jesús deseó y poseyó. Quien diga de mí esas falsedades no sabe nada de amor. Dejé de ser prostituta el día que Jesús entró en mi casa trayendo una herida en el pie para que se la curase, y de esas obras humanas que llaman pecados de lujuria no tendría que arrepentirme si como prostituta mi amado me conoció y, habiendo probado mi cuerpo y sabido de qué vivía, no me dio la espalda.
Cuando delante de todos los discípulos Jesús me besaba una y muchas veces, ellos le preguntaron si me quería más a mí que a ellos, y Jesús respondió: “¿A qué se puede deber que yo no os quiera tanto como a ella?.” Ellos no supieron qué decir porque nunca serían capaces de amar a Jesús con el mismo absoluto amor con el que yo lo amaba. Después de que Lázaro muriera, la pena y la tristeza de Jesús fueron tales que, una noche, bajo las sábanas que tapaban nuestra desnudez, le dije: “No puedo alcanzarte donde estás porque te has cerrado tras una puerta que no es para fuerzas humanas”, y él dijo, sollozo y gemido de animal que se esconde para sufrir: “Aunque no puedas entrar, no te apartes de mí, tenme siempre extendida tu mano incluso cuando no puedas verme, si no lo hicieras me olvidaría de la vida, o ella me olvidará”. Y cuando, pasados algunos días, Jesús fue a reunirse con los discípulos, yo, que caminaba a su lado, le dije: “Miraré tu sombra si no quieres que te mire a ti”, y él respondió: “Quiero estar donde esté mi sombra si allí es donde están tus ojos”. Nos amábamos y nos decíamos palabras como éstas, no solo por ser bellas y verdaderas, si es posible que sean una cosa y otra al mismo tiempo, sino porque presentíamos que el tiempo de las sombras estaba llegando y era necesario que comenzásemos a acostumbrarnos, todavía juntos, a la oscuridad de la ausencia definitiva.
Vi a Jesús resucitado y en el primer momento pensé que aquel hombre era el cuidador del jardín donde se encontraba el túmulo, pero hoy sé que no lo veré nunca desde los altares donde me pusieron, por más altos que sean, por más cerca del cielo que los coloquen, por más adornados de flores y perfumados que estén. La muerte no fue lo que nos separó, nos separó para siempre jamás la eternidad. En aquel tiempo, abrazados el uno al otro, unidas nuestras bocas por el espirito y por la carne, ni Jesús era lo que de él se proclamaba, ni yo era lo que de mí se zahería. Jesús, comigo, no fue el Hijo de Dios, y yo, con él, no fui la prostituta María de Magdala, fuimos únicamente este hombre y esta mujer, ambos estremecidos de amor y a quienes el mundo rodeaba como un buitre barruntando sangre.
Algunos dijeron que Jesús había expulsado siete demonios de mis entrañas, pero tampoco eso es verdad. Lo que Jesús hizo, sí, fue despertar los siete ángeles que dormían dentro de mi alma a la espera de que él viniera a pedirme socorro: “Ayúdame”. Fueron los ángeles quienes le curaron el pie, los que me guiaron las manos temblorosas y limpiaron el pus de la herida, fueron ellos quienes me pusieron en los labios la pregunta sin la que Jesús no podría ayudarme a mí: “¿Sabes quién soy, lo que hago, de lo que vivo”, y él respondió: “Lo sé”, “No has tenido que mirar y ya lo sabes todo”, dije yo, y él respondió: “No sé nada”, y yo insistí: “Que soy prostituta”, “Eso lo se”, “Que me acuesto con hombres por dinero”, “Sí”, “Entonces lo sabes todo de mí” y él, con voz tranquila, como la lisa superficie de un lago murmurando, dijo: “Sé eso solo”.
Entonces yo todavía ignoraba que era él era el hijo de Dios, ni siquiera imaginaba que Dios quisiese tener un hijo, pero, en ese instante, con la luz deslumbrante del entendimiento, percibí en mi espíritu que solamente un verdadero Hijo del Hombre podría haber pronunciado esas tres simples palabras: “Sé eso solo”. Nos quedamos mirándonos el uno al otro, ni nos dimos cuenta de que los ángeles se habían retirado ya, y a partir de esa hora, en la palabra y en el silencio, en la noche y en el día, con el sol y con la luna, en la presencia y en la ausencia, comencé a decirle a Jesús quien era yo, y todavía me faltaba mucho para llegar al fondo de mí misma cuando lo mataron. Soy María de Magdala y amé. No hay nada más que decir."
. María Magdalena, pionera de la igualdad, de Juan Jose Tamayo
ENVIADO POR TINA RODERO
Un día el sol quiso crear un pueblo que fuera superior a los demás para que habitara las islas de Japón. Tomando uno de los propios rayos de sol formó una mujer: AMATERASU: DIOSA DE LA LUZ. El sol le dio el poder de ser diosa y madre de este nuevo pueblo. Para que no se sintiera sola crearon otro cortejo de dioses: la diosa AMENO-UZUME (diosa de la alegría), SUSANO (dios de la fuerza), la diosa AMENOMOTO…
El pueblo creado se fue extendiendo por las islas y era un pueblo que adoraba cada mañana la salida del sol: el culto al sol naciente del sintoísmo.
La diosa Amaterasu demostraba su belleza y potencial, irradiaba su luz y su vida al pueblo de Japón y su hermano Susano, dios de la fuerza y la tormenta, era invocado para movilizar las energías que se quedan estancadas. Se le conocía como el varón impetuoso, pues le gustaba moverse rápidamente y al hacerlo creaba el caos y ruido por donde pasaba.
Un día Susano decidió visitar a su hermana y tenía mucha prisa por llegar, a su paso asustaba a todos los seres vivos, que se escondían, provocaba relámpagos, truenos y tormentas.
La propia Amaterasu salió a recibirle con un arco, tomando así precauciones.
A su hermano le molestó que su hermana desconfiara de él, aún así la saludó cortésmente. Le propuso que crearan juntos a los dioses que en el futuro tendrían que gobernar la tierra. Amaterasu lo aceptó, cogió la espada de su hermano, la rompió en tres pedazos y durante varios días y varias noches estuvo masticando los trozos de la espada. Al cabo de varios días salieron tres dioses, exhalando de su boca la niebla.
Susano le pidió a su hermana un collar de cinco joyas y, después de masticarlas, exhaló una ligera niebla y surgieron de ella cinco dioses que superaban en fuerza a Susano. Él se jactó de su poder por haber creado a estos cinco dioses, pero ella dijo que habían salido de sus joyas. Él se enfadó muchisimo y lanzó su ira contra los campos de arroz y depositó fango y excrementos en sus templos. Él estaba atacando a todo cuanto la diosa había creado.
Aún así la diosa Amaterasu se compadeció de él, pues pensaba que su ira reflejaba su angustia interna. Esto consiguió que Susano se enfadara aún más, entonces mató y descuartizó un caballo (símbolo de la energía femenina) y lo arrojó al centro de una sala donde la diosa estaba tejiendo en un círculo de mujeres. Una de las mujeres se pinchó con una aguja con la que tejía y cayó muerta.
Amaterasu se sintió culpable, pues pensó que no había sido capaz de ver la situación con la claridad suficiente y demostrarle amor a Susano para que él no actuara así. Comienzó a sentir que su luz había quedado amortiguada y decidió apartarse del mundo en una gruta cuya entrada cubrió con una piedra.
Al quedar encerrada todo el mundo se sumió en la oscuridad. Transcurrió mucho tiempo y las islas de Japón se sumieron en total oscuridad. También se oscurecieron las almas de sus habitantes, pues estaban tristes y no sabían qué hacer.
El cortejo de Amaterasu pensó en una estratagema para hacerla salir de la cueva. Se internaron en el bosque hasta la gruta y juntaron varios ruiseñores para cantar al amanecer y colocaron un espejo a la entrada de la cueva. La diosa Amenozume( de la alegría) comenzó a bailar al ritmo de los pájaros. Los dioses y todo el cortejo que estaba en los bosques se quedaron admirados ante la hermosura del baile.
Entonces Amaterasu sintió deseos de saber qué pasaba y se fue acercando a la entrada de la gruta y, para ver mejor qué sucedía, corrió la piedra. Entonces uno de los dioses la retiró por completo. Al quedar libre la entrada se encontró con el espejo y su reflejo y se quedó maravillada de su propia luz, pues no la recordaba, fue en ese momento cuando se dio cuenta de que debía volver a su reino y no dejarse paralizar más.
El rey Susano pasó a reinar en los mares. La felicidad volvió a reinar para todos en las islas de Japón.
El nieto de Amaterasu, Jinmotenno ocupó el trono imperial y fue el primer Emperador de Japón. Como atributo de su realeza la diosa le entregó el espejo donde se miró al salir de la gruta, también le entregó la espada de Susano, con la que Susano mató después al dragón de ocho cabezas. Desde entonces estos objetos han sido conservados por los emperadores de Japón.
El espejo es el símbolo principal de la diosa. Simboliza el disco solar. Su superficie pura y limpia simboliza la presencia de Dios. Es como si en este espejo estuviese el centro del universo, lo refleja todo y todo se refleja en él. Es la fuente de la vida, de donde surge el elixir de la inmortalidad. Pone en contacto el cielo con la tierra.
El espejo divino está encerrado en un cofre y está oculto a la mirada de los hombres, guardado en el santuario de Ise, que es el centro espiritual de la diosa. El mensaje espiritual del espejo es que se encuentra en el interior de los hombres, que hay que descubrirlo y que cuando lo encontremos nos reflejaremos en él descubriendo nuestra esencia. Descubriremos que somos seres de luz y esto nos cambiará por completo.
El collar de la diosa, compuesto por pequeños cristales de cuarzo, representa el elixir de la inmortalidad. Los cuarzos son los tesoros que el cielo ha depositado en la tierra.
Con la espada de luz Susano mata al dragón eliminando lo que no es necesario.
Cuando Amaterasu crea a los dioses de la espada toma ese elemento masculino para realizar su creación, y al revés Susano crea a los dioses con las joyas. Así confluyen ambas energías masculina y femenina.
FUENTES: Internet y apuntes de curso con Helena Bejarano.
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