domingo 26 de abril de 2009

• El útero, ese gran desconocido

EXTRACTO DEL LIBRO "EL ASALTO AL HADES" DE CASILDA RODRIGAÑEZ - ENVIADO POR MOIRA CALLEJAS

(...) Además de tejido muscular hace falta el deseo sexual y un determinado desarrollo de la sexualidad de la mujer; por eso no podemos conformarnos con el útero de los ginecólogos ni con la tecnología médica que consagra la maldición divina de parir con dolor. Porque ahí está la gran diferencia. El útero de una mujer que no ha sido sexualmente reprimida desde la infancia, funciona perfectamente, produciendo placer y no dolor; pero el útero de una mujer cuya sexualidad se ha paralizado desde niña, funciona de una manera patológica y con dolor.

(...)

Desde niñas nos dicen que la regla duele y los partos mucho más. La información que se da es que para dilatar el cuello del útero para que nazca un bebé, hacen falta unas contracciones muy fuertes, y que eso es inevitable que duela. Sin embargo, para Frederik Leboyer las llamadas contracciones de dilatación "inevitables" del parto son algo altamente patológico y no normal:

¿Qué hace sufrir a la mujer que da a luz? ... la mujer sufre debido a las contracciones... unas contracciones que no acaban nunca y que hacen un daño atroz, ¡pero son calambres! todo lo contrario de las "contracciones adecuadas". Qué es un calambre? Una contracción que no cesa, que se crispa y se niega a soltar su presa y, por lo tanto, no "afloja su garra" para transformarse en su contrario: la relajación en la que normalmente desemboca. En otras palabras, lo que hasta ahora se había tomado por contracciones "adecuadas" eran contracciones altamente patológicas y de la peor calidad. ¡Qué sorpresa! ¡Qué revelación! ¡Qué revolución en ciernes!

El parto duele porque los músculos uterinos de las mujeres que crecen con el útero inmovilizado, no desarrollan la capacidad de distensión y la fuerza que debieran tener. Los músculos que no se usan se atrofian y se agarrotan; y viceversa, todo el mundo sabe los entrenamientos constantes y los ejercicios que hace cualquier deportista para desarrollar y mantener a punto su esqueleto muscular. Y también sabemos lo que duele extender un músculo rígido contracturado. Es el dolor que vulgarmente conocemos como "calambre", como dice Leboyer. Y calambres son las "contracciones de dilatación" que tanto hacen sufrir a las mujeres. Algo patológico, no normal. Porque parir, gracias a la represión de la sexualidad de la mujer, a la anulación de su sexualidad desde su infancia es, en efecto, como cavar una zanja con un brazo que hubiese permanecido inmovilizado durante toda la vida hasta ese momento, después de haber vivido sin saber que se tenía ese brazo ni para qué servía; o sea. Fuera de nuestra conciencia; un brazo cuyos músculos, en el momento de coger la azada para cavar, están rígidos y contracturados.

(...)

Imaginemos lo que sería recuperar la elasticidad de un brazo de una persona adulta que hubiera permanecido inmovilizado toda su vida; imaginémoslo y desaparecerá la perplejidad que nos produce hoy el hecho de que se pueda parir sin dolor; es decir que un útero que no ha permanecido inmovilizado, pueda distender sus haces de fibras musculares y abrirse suavemente, sin contracciones patológicas. Lo mismísimo que todos los días estiramos los brazos suavemente y sin dolor.

(...)

Sabemos que la oxitocina que se inyecta en vena para provocar o acelerar un parto, es la misma hormona que segregamos durante la excitación sexual. Es decir, que la hormona que segregamos naturalmente cuando aparece el deseo sexual, es la que la Medicina utiliza como oxitócico para provocar las contracciones del útero; no han encontrado otra cosa; y la fabrican en laboratorios químicos. No tratan de impulsar o de desencadenar el deseo sexual: semejante cosa no tiene nada que ver con el parto, sería cosa de mujeres pecadoras y lascivas. Por eso lo inyectan a grandes dosis bombardeando al pobre útero y haciéndolo contraerse con espasmos violentos. Por otra parte, la mujer que pare en el hospital está en las antípodas del abandono al deseo sexual: muerta de miedo, atada y desparratada encima de una mesa, rodeada de personal médico cuya proximidad no es por la vía de la intimidad personal sino del experto en tecnología médica que trata en el mejor de los casos como una enferma sujeta a su autoridad.

Pero todavía hay más; la sexóloga y psicoanalista Marise de Choisy afirma que el orgasmo femenino auténtico no se ubica en el clítoris ni en la vagina. Tiene su origen en el cuello del útero.

Si el orgasmo femenino auténtico se origina en el cuello del útero, es porque sus fibras musculares, firmemente apretadas como decíamos antes, tienen que ir aflojándose, extendiéndose, relajándose, de oleada en oleada, cuando la mujer va a dar a luz, para abrir la puerta de salida del feto.

Así podríamos decir que el dispositivo de cierre y apertura del cervix no es otra cosa que el proceso de excitación sexual y el orgasmo de la mujer. Puesto que, efectivamente no es el dolor; sino el placer, lo que hace rodar la rueda de la vida.

Entonces el parto duele porque a la rigidez muscular se le suman la ignorancia – de lo que es un parto y de la propia sexualidad- y el miedo; ignorancia y miedo que no existirían si las mujeres desde niñas hubieran desarrollado y compartido las experiencias de su sexualidad; ignorancia y miedo que en las actuales condiciones bloquean el desarrollo de la excitación sexual de la mujer que va a dar a luz, y hacen que su cuerpo vaya en contra en lugar de a favor del proceso del parto.

Pongamos, por ejemplo, que todas las mujeres creyesen que todo coito es una violación dolorosa y que ignorasen que podía ser una actividad sexual placentera; también la ignorancia y el miedo produciría en la mujer una tensión incompatible con la producción del deseo sexual, y el coito sería efectivamente siempre doloroso. El resultado de la conjunción de esta ignorancia y de este miedo con la realidad de la rigidez del útero, deja atada y bien atada la ley de parir con dolor, la maldición divina.

(...)

Al adquirir la posición erecta, el plano de inclinación del útero de la especie humana, se hace casi vertical, quedando el orificio de salida hacia abajo, sometido a la fuerza de la gravedad. Esto requirió un aumento de la cantidad y de la calidad de las fibras musculares del cuello para cerrarse fuertemente y sujetar 9 u 11 Kg. De peso contra la fuerza de la gravedad; y al mismo tiempo, tener la capacidad de relajación hasta la apertura de los famosos 10 cm. de diámetro. Lo cuál a su vez implicó un perfeccionamiento del mecanismo que activa la apertura; el aumento de las terminaciones nerviosas, de las articulaciones neuromusculares, y en definitiva de la sensibilidad para aumentar el grado de excitación sexual y del movimiento de distensión y de relajación muscular.

Por eso todo orgasmo femenino se ubica, al menos en su origen, en el cuello del útero. Porque el orgasmo fue un invento evolutivo para accionar el dispositivo de apertura del útero. Esta es la opinión contrastada con Juan Merelo Barberá.

El útero es el centro del esqueleto erógeno de la mujer. Filogenéticamente está preparado para funcionar produciendo placer y no dolor, lo mismo que está filogenéticamente previsto que el coito sea placentero. Lo que no está filogenéticamente previsto son las violaciones, es decir, las relaciones de Poder de nuestra sociedad que obliga a hacer funcionar el aparato reproductor de la mujer sin deseo y sin proceso de excitación sexual.

Como tampoco está previsto filogenéticamente, en el continuum de la especie humana, que una mujer se haga adulta sin desarrollar su sexualidad.

Si pensamos un poco, nos daremos cuenta de que el orgasmo supone un estado de relajación total y de abandono de la actividad racional del neocortex, para que el hipotálamo o cerebro reptiliano como también se le conoce, del que depende la regulación hormonal, pueda realizar su contenido. Esto lo explica Michel Odent, que después de una larga experiencia de atender partos, ha observado que los partos son tanto más fáciles cuanto menos se perturbe y cuanto más se deje a la mujer abandonarse a sí misma en ese trance.

Por otra parte, el parto no es un acto sexual cualquiera: es un gran esfuerzo físico, un acto en el que se tiene que volcar toda la energía del cuerpo de la mujer; todos sus órganos tienen que hacer al unísono un esfuerzo especial: el corazón, los pulmones, etc. Por eso, más que en ninguna otra actividad sexual, el parto y el nacimiento necesitan un especial apartamiento y un especial entorno psico-afectivo para la mujer, de un grado de recogimiento, de confianza y de intimidad tal, que haga posible que el neocortex deje de inhibir el hipotálamo.

(...)

En zonas remotas de Arabia Saudí, la mujer que está de parto está rodeada de mujeres que bailan la danza del vientre, hipnotizándola con sus movimientos rítmicos ondulantes para que también ella se mueva a favor del cuerpo en lugar de moverse contra él.

(...)

Cuando la mujer se excita sexualmente, el útero empieza a latir, como un corazón, pero un poco más lentamente; como una ameba que se contrae y se expande.

(...)

La similitud entre el útero y el corazón también la establece Leboyer, pues ambos órganos están formados por tejido muscular y ambos laten; uno continuamente, el otro, con la excitación sexual; ambos tienen su ritmo, su pulso, y de él depende la eficacia de su fisiología; y ambos tienen un enemigo; el agarrotamiento y la crispación muscular, o sea, el calambre. Cuando las mujeres recuperamos un poco la conciencia y la sensibilidad del útero, podemos percibir y sentir su latido. Con cada latido el útero se extiende y desciende, como un movimiento ameboide, hasta hacerse incluso visible desde el exterior en estado de excitación fuerte.

(...)

Este palpitar del útero son los movimientos rítmicos de su tejido muscular impulsado por la emoción erótica; lo que desde nuestra perspectiva patriarcal que ha eliminado el deseo de la función reproductora, hemos convertido en "contracciones". La emoción erótica hace palpitar el útero suavemente, de modo placentero y mucho más eficazmente que la oxitocina química inyectada en vena.

(...)

Dejándonos llevar por la emoción erótica, las mujeres podemos, al igual que otras hembras mamíferas, "empujar" los músculos uterinos, en el momento de la diástole de su latido, ampliando su onda expansiva, moviéndonos a favor del cuerpo y del nacimiento en lugar de movernos contra él.

(...)

Cuando el latido del útero se convierte en los espasmos violentos de nuestros partos dolorosos, no solo los sufrimos nosotras, también la criatura los sufre. Por eso decía Reich que los úteros espásticos –explicitando que son la mayoría desde hace siglos- son los que producen nacimientos traumáticos.

En definitiva, el nacimiento es un acto sexual que se realizaría con la máxima gratificación del placer para las criaturas humanas, si la sexualidad de la mujer que pare no estuviese destruida.

El útero es hoy un gran desconocido.

(...)

Recuperar la sensibilidad del útero es posible Cuando una niña llega a la adolescencia tiene el útero tan rígido y contraído, que hasta la mínima apertura del cervix para la menstruación le produce fuerte dolor. Pero sabemos de jóvenes que tenían reglas muy dolorosas, que han dejado de tenerlas después de adquirir conciencia de su útero, visualizándolo, sintiéndolo y relajándolo. Tomar conciencia del útero, visualizarlo, sentirlo y relajarlo puede lograr mejores y más satisfactorios resultados que las saldevas.

Para recuperar la sensibilidad uterina la primera cosa que hay que hacer es explicar a nuestras hijas desde pequeñas que tienen un útero, para qué sirve y cómo funciona. Explicarles que cuando se llenan de emoción y de amor, su útero palpita de placer. Tenemos que recuperar con ellas las verdaderas danzas del vientre, para que cuando lleguen a la adolescencia no tengan reglas dolorosas, sino que se sientan en ese estado especial de bienestar.

Hay que recuperar la transmisión por vía oral de la verdadera sabiduría, de una sabiduría hecha de experiencia, complicidad y empatía visceral; es decir, una sabiduría gaiática, que se comunica por abajo, al margen de las relaciones de Autoridad, que fluye con la sinfonía de la vida, que se derrama con el deseo, que sabe sin saber que sabe prácticamente todo acerca de la condición femenina escondida en el Hades, y reconoce lo que es bueno y lo que es malo para la vida humana.

(...)

Las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas. De mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre.

Mas información sobre la autora: www.casildarodriganez.org

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viernes 24 de abril de 2009

• El haren de Occidente: la tiranía de la talla 38

TEXTO DE JUNE FERNANDES - ENVIADO POR ILUMINADA MARTÍN

"El Harén en Occidente", de Fatema Mernissi, es un libro absolutamente imprescindible, sobre todo para aquellas personas que se han dejado llevar por la visión simplista de que las mujeres han conquistado la igualdad enOccidente mientras siguen oprimidas en el mundo árabe. Se trata de un libro serio pero ameno que la Premio Príncipe de Asturias de las Letras empezó a escribir a raíz de un episodio que le perturbó. En su primera rueda de prensa en Europa para presentar otro libro, le asombró que cada vez que mencionaba que se había criado en un harén, el público masculino se riera o sonrojara. Se quedó tan perpleja que empezó a investigar cómo era el harén en el imaginario occidental masculino: una suerte de paraíso en el que un montón de mujeres desnudas y cautivas aguardan pasivas para satisfacer al hombre.

Ese hallazgo le llevó a profundizar en el estudio de las fantasías masculinas en Occidente y alucinó con el ideal de chica guapa pero tonta. Para que una mujer sea una sex symbol no es necesario que sea lista, e incluso resulta contraproducente. En el mundo árabe, en cambio, la seducción se basa en la palabra y, por tanto, resulta inconcebible sentirse atraido por una mujer tonta. El sexo se considera ante todo una forma de comunicación. Las mujeres del harén cultivan su intelecto para ganar puntos ante el hombre. Nada más excitante para un hombre que perder al ajedrez con una mujer o disfrutar de su dominio de la oratoria en una reunión de alto nivel.

Uno de los símbolos de la cultura árabe es Sherezade, la protagonista de Las mil y una noches, que logra romper con la negra costumbre del rey de asesinar a sus esposas en la noche de bodas contándole cada noche un cuento que deja a medias. A Sherezade no le salva ser guapa o buena en la cama, sino su inteligencia, ingenio y la vasta cultura que le permite conocer tantas historias y contarlas con gracia. Mernissi lamenta la imagen simplificada de Sherezade (a lo barbie árabe) que ha llegado a Occidente, y que las traducciones de "Las mil y una noches" dediquen más espacio a cuestiones como la estética que a los ricos debates sobre el equilibrio y la convivencia entre lo masculino y femenino que desarrolla.

La autora analiza las representaciones artísticas de harenes en Europa (Matisse, Ingres, Picasso...), y las compara con las miniaturas persas en las que las mujeres aparecen como intrépidas aventureras, y critica el contraste que supone que durante la Ilustración, cuando se hablaba de libertad e igualdad, Kant (el filósofo occidental por excelencia) profiriera opiniones tan bestias como que la mujer debe disimular su inteligencia para no resultar fea. Otro ejemplo que me encanta: "[Las mujeres mayores] nunca me dijeron que un príncipe me haría feliz. Me decían que yo misma podría crear la felicidad si me esforzaba lo suficiente, y que podría hacer feliz a mi príncipe si me gustaba lo suficiente".

Y vosotras, ¿qué tipo de princesa preferís ser?
Sin embargo, el capítulo clave y más celebre es el último: "El harén de las mujeres occidentales es la talla 38". Una Mernissi confusa y abrumada por sus hallazgos, consigue dar forma a todo lo descubierto cuando acude a comprarse una falda a una tienda neoyorquina y la dependienta le informa de que no encontrará talla para ella (la 46, calcula) a menos que acuda a una tienda de tallas especiales. Se siente humillada e impelida a debatir sobre la cuestión con la dependienta, una mujer de unos cincuenta años, que confiesa que mantiene una figura delgada a cambio de ser esclava de la dieta. Si engorda, probablemente pierda el trabajo o le releguen a un puesto inferior. En Marruecos las tallas no existen puesto que las faldas se hacen a medida y las caderas anchas de Mernissi son uno de sus principales atractivos.

"Sí, pensé, acababa de encontrar la respuesta a mi enigma. A diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que una mujer es bella sólo cuando aparenta tener catorce años. (...) Fijar esa imagen de niña en la iconografía como ideal de belleza condena a la mujer madura a la invisibilidad". Mernissi concluye que esas actitudes son "más peligrosas y taimadas que las musulmanas", porque "el tiempo es menos visible, más fluido que el espacio".

A partir de ahí, encuentra las respuestas que le faltan en Naomi Wolf y Pierre Bordieu. Wolf detalla que hace una generación las modelos pesaban un 8% menos que la media femenina, mientras que hoy la diferencia es de un 23%. Afirma que la reducción de la talla ideal es una de las causas de la anorexia. "El sometimiento a regímenes alimenticios es el sedante político más potente de la historia de las mujeres: una población silenciosamente trastornada es una población muy fácil de manejar", abunda Wolf. La preocupación por el peso provoca "un colapso virtual de la autoestima" y la restricción calórica conduce a una personalidad caracterizada por "pasividad, ansiedad y cambios emocionales bruscos". Los desórdenes alimentarios generan neurosis y la sensación de pérdida del control. Quienes nos controlan son todas esas industrias dirigidas por hombres: la moda, la cosmética, la cirugía estética, la industria alimentaria y la pornografía.

Bourdieu explica en "La dominación masculina" que "la violencia simbólica es una forma de ejercer el poder, que repercute directamente sobre el cuerpo de la otra persona, como por arte de magia, sin constricciones físicas aparentes". No se trata de una imposición externa sino que nosotras mismas, sintiéndonos liberadas e iguales a los hombres, nos calzamos los tacones de aguja, nos inyectamos botox, hacemos la dieta de la alcachofa y seguimos sexualizadas y reducidas a objetos de deseo. Dice Bordieu: "Al confinar a las mujeres al estatus de objetos simbólicos que siempre serán mirados y percibidos por el otro, la dominación masculina las coloca en un estado de inseguridad constante. Tienen que luchar sin cesar por resultar atractivas, bellas y siempre disponibles".

El final del libro es brillante. Tras dar gracias a Alá por haberla ahorrado la tiranía de la talla 38, Mernissi se pregunta: "¿Es posible organizar unamanifestación política creíble y salir a las calles a protestar y gritar que se nos han pisoteado los derechos humanos porque no es posible encontrarla falda que una busca?"

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jueves 23 de abril de 2009

• El rol del padre

TEXTO DE LAURA GUTMAN

Frente al agobio, la confusión y el cansancio que padecemos cuando tenemos hijos pequeños, las mujeres quisiéramos tener a mano una serie de “obligaciones” para endilgar al varón a quien percibimos más libre y autónomo y con una vida que no ha cambiado tan drásticamente como la nuestra. Somos las mujeres quienes necesitamos creer que un “buen padre” se ocupa de tal y cual manera de los hijos que tenemos en común. Pero cuando esto no ocurre, nos abruma el rencor y la desilusión.

Los “roles” que cada uno asume son hechos culturales. O personajes que repartimos entre todos para que una escena pueda ser representada. De modo que, cuando un niño “entra en escena” (o nace), se nos desacomodan todos los roles que teníamos asignados. Las mujeres nos encontramos en lugares que no habíamos dispuesto para nosotras mismas, nos sentimos afuera del mundo, solas, exageradamente demandadas, desgarradas entre permanecer en los lugares donde habíamos forjado nuestra identidad, o pendientes de las necesidades del niño pequeño. Frente a este panorama, observamos al varón que no está ni desgarrado, ni peleado entre nuevas y viejas identidades, ni malherido, ni agotado. Por lo tanto, nos resulta evidente que tendría que asumir parte de las tareas que por carácter transitivo de género, hemos asumido las que hemos devenido madres. Y ahí se ponen de manifiesto los desacuerdos ocultos de la pareja.

Pues bien. Sobre todo esto vale la pena conversar. Porque la presencia de un niño nos obliga a pensar cómo vivimos, qué esperamos unos de otros, qué organización familiar estamos dispuestos a construir y cuánta generosidad tenemos disponible. Por otra parte, los “roles” que asumamos, serán funcionales de acuerdo a si los hemos “planeado” juntos o no. Por ejemplo, si asumimos que la madre se hará cargo emocionalmente del niño, necesitará que “alguien” se haga cargo emocionalmente de ella. Y el varón que tiene al lado posiblemente sea el mejor postulante para ese ”rol”. En ese caso, no importa qué es lo que hace en función de su paternidad, no importa si baña al niño o si se despierta por las noches para calmarlo. Porque “es” padre en la medida en que sostiene emocionalmente a la madre para que ésta tenga fuerzas afectivas suficientes para acunar al niño. En cambio, si la madre no tiene disponibilidad emocional para el niño, o no tiene posibilidades de permanecer a su lado porque la economía familiar depende de ella; posiblemente haya un varón más “cariñoso” y en apariencia “buen padre” que se ocupa del hijo. Sin embargo, de un modo poco visible está obligando a su mujer a abandonar su despliegue maternante y desviando su preocupación hacia la adquisición del alimento. En estos casos, el varón no posibilita ni facilita una permanencia suave y dedicada de la madre hacia su hijo. Y este no es un dato menor, aunque las mujeres modernas creamos que la igualdad de derechos se basa en que tanto las mujeres como los varones asumamos indistintamente la crianza de los niños; desde el punto de vista del niño, no es lo mismo recibir cuidados maternantes femeninos que cuidados paternantes masculinos. Y eso que ni siquiera estamos hablando de lactancia, hecho que requiere una permanencia y disponibilidad irremplazables por parte de la madre.

Lo ideal sería que los “roles” estén todos asignados para jugar el juego de la familia. La mayoría de las veces, esto no ocurre. Hay un rol que pocas veces asumimos, seamos mujeres o varones. Es el rol de quien se despoja de sus propias necesidades a favor de las necesidades básicas, impostergables, urgentes e irremplazables de los niños pequeños. Cuando desestimamos los tiempos lentos de los niños, la necesidad de contacto, de brazos, de presencia física y de escucha genuina; nadie asume su rol.

Hablar de lo que le toca hacer al padre o de lo que corresponde hacer a la madre nos coloca en la lucha interminable por quien logra resguardarse más a sí mismo. Es verdad que nos faltan jugadores para la escena familiar. En la mayoría de los casos nos hemos quedado sin familia extendida, sin barrio, sin aldea, sin mujeres experimentadas ni grupos de pares para hacernos cargo mancomunadamente de los niños pequeños. Estamos todos muy solos y exigidos. En ese sentido, los varones que desean ser “buenos padres” tampoco logran responder a las expectativas. Fallan. Están cansados. Reciben palabras de desprecio. Se sienten poco valiosos. Escasamente potentes. Y se supone que deberían hacer lo que no hacen, es decir, llegar temprano a casa, hacerse cargo del niño, calmarlo, jugar con él, ser paciente.

Pensar el rol del padre dentro de la familia moderna tiene que coincidir con un pensamiento más generalizado sobre cómo vivimos todos nosotros, cómo y dónde trabajamos, cómo circula el dinero, quién administra, cómo nos manejamos respecto al poder dentro de las relaciones, cómo circula el amor y el diálogo dentro de la pareja y sobre todo qué importancia le asignamos a la libertad y a la autonomía personales. Porque es importante tener en cuenta que si estamos apegados a la propia autonomía, el niño no logrará recibir lo que necesita. Y si recibe el tiempo y la dedicación, será en detrimento de la libertad de la madre. Y desde ese lugar de pérdida de libertad, las mujeres nos ponemos exigentes con los varones, queriendo definir claramente qué roles deberían asumir. Con lo cual, estamos todos enfadados unos con otros. Por eso, el tema no pasa por luchar para determinar quién pierde más libertad, asignando deberes a diestra y siniestra, sino por revisar qué capacidad de entrega tenemos unos y otros. La maternidad y la paternidad no se llevan bien con la autonomía y la libertad personal. Tenemos que estar dispuestos a perderlas, si nos interesa el confort de los niños pequeños. Y en este punto, es lo mismo ser varones o mujeres.

Tal vez sea tiempo de mirarnos honestamente y reconocer qué es lo que cada uno de nosotros está dispuesto a dar. Comprometernos a eso y no más. Aceptar nuestras limitaciones y darnos cuenta que nos complementamos. Que hay algo que el otro ofrece que uno mismo no sería capaz. Y que si no da “todo” lo que quisiéramos, no lo coloca en un lugar donde “no da nada” sino que “da algo diferente”. De ese modo pierden sentido todas las discusiones sobre los roles adecuados, lo que se debe o no se debe hacer frente a algo tan difícil como criar niños pequeños.


Laura Gutman es argentina, terapeuta familiar y escritora. Lleva publicados varios libros sobre maternidad, paternidad, vínculos primarios, desamparo emocional, adicciones, violencia y metodologías para acompañar procesos de indagación personal. Es colaboradora habitual en numerosas revistas en Argentina y España. Dirige Crianza, una institución con base en la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con una Escuela de Capacitación Profesional y un equipo de profesionales que asisten a madres y padres.

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miércoles 22 de abril de 2009

• El peor enemigo de la mujer soldado, su camarada hombre

TEXTO DE YOLANDA MONGE - 21/04/2009 – EL PAÍS - ESPAÑA

Un libro publicado en EE UU revela violaciones y acosos en Irak y Afganistán

La soldado estadounidense Mickiela Montoya no llevaba un puñal amarrado a su pierna para defenderse del enemigo, al menos no del enemigo iraquí. Lo llevaba para protegerse de sus compañeros. "¿Sabes qué? Podría violarte ahora mismo y nadie te oiría gritar, nadie sabría lo que ha pasado", le dijo un soldado una noche tras acabar su turno de guardia. "¿Qué harías?", le preguntó desafiante el soldado a Montoya. "Apuñalarte", respondió ella sin dudarlo. "No tienes un cuchillo", prosiguió la conversación el compañero. "Sí que lo tengo", dijo tajante la soldado.
Mickiela Montoya no tenía un puñal aquella noche. Pero lo tuvo y lo llevó pegado a su cuerpo todas y cada una de las siguientes jornadas de los 11 meses que vivió en Irak. "Llevaba el cuchillo para protegerme de los míos".

"Para los soldados una mujer es sólo una de estas tres cosas: un bicho, una puta o una lesbiana", explica Montoya. "Los hombres no nos quieren aquí". Uno de los militares que sirvió con Montoya le explicó la razón por la que había mujeres en el Ejército: "Envían chicas sólo para alegrarnos la vista", le dijo. La teoría es que en Vietnam había prostitutas, pero no las hay en Irak, así que esa función la suplen las soldados. "Ésa es la razón por la que hay mujeres en el Ejército", le dijo.

En Irak han luchado y han muerto más mujeres estadounidenses que en ningún otro conflicto desde la II Guerra Mundial. Más de 206.000 mujeres han servido en Oriente Próximo desde el inicio de la guerra en 2003. Este número representa cinco veces más mujeres que en la guerra del Golfo y 26 más que en Vietnam. Más de 600 han sido heridas y 104 han muerto en Irak.
Pero a pesar de crecer en presencia, las mujeres en Irak siguen muy solas: son una de cada 10 dentro de las tropas. En ocasiones, están solas en un batallón.

Cuarenta mujeres han relatado sus experiencias a la profesora de periodismo de la Universidad de Columbia Helen Benedict en el libro El soldado solitario: La guerra privada de las mujeres sirviendo en Irak. De esas 40, 28 fueron violadas, agredidas sexualmente o acosadas. No fueron una excepción. Diferentes estudios basados en cifras del Departamento de Veteranos de Guerra dicen que el 30% de las mujeres han sido violadas mientras servían en el Ejército por sus propios compañeros, el 71% han sido agredidas sexualmente y el 90% acosadas.

El Departamento de Defensa sabe del problema y en su informe anual de 2009 sobre agresiones sexuales reconoce que el 90% de los ataques nunca son denunciados. Y cuando lo son, las denuncias no suelen llegar a buen puerto. Bien lo sabe Marti Ribeiro, tercera generación en la familia que pertenece (o pertenecía) a la Fuerza Aérea. La historia que Ribeiro relata en el libro incluye una violación y varios ataques en Afganistán. Fue violada por un soldado mientras guardaba una posición, lugar que no abandonó hasta que acabó su turno para ir, sin ducharse (para no borrar las pruebas de la agresión) a presentar una denuncia. Entonces le dijeron que si la presentaba le podían acusar de haber dejado su arma abandonada (¡durante la violación!). "Dejé el Ejército. Soñaba con convertirme algún día en oficial, como mi padre y mi abuelo, pero debido a que soy mujer ese sueño nunca se hará realidad".

Terrible debe ser el acoso cuando una mujer declara lo siguiente: "Me daban menos miedo los morteros que caían a diario que los hombres con los que compartía mi comida". Ésa es la experiencia de Chantelle Henneberry, quien sufrió un intento de violación por parte de un compañero en Irak. Cuenta Henneberry en un capítulo del libro que a partir de media tarde nunca bebía nada, a pesar de que hubiera 40 grados de temperatura y se desmayara por deshidratación. "Tenía pánico de ir a las letrinas sola". Sabía lo que le esperaba.

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jueves 16 de abril de 2009

• Hombres y niños por la equidad de género

Alianza MenEngage

ENVIADO POR HUGO HUBERMAN - ARGENTINA
MenEngage es una alianza global de ONGs y Agencias de Naciones Unidades que buscan involucrar a niños y hombres en el logro de la equidad de género. Los miembros del comité internacional de dirección incluyen a Promundo (codirección), EngenderHealth (codirección), the International Planned Parenthood Federation, Family Violence Prevention Fund, ICRW International Center for Research on Women, OMS, UNFPA, UNDP, Sonke Gender Justice Project, Save the Children-Suecia, Sahoyog, la Campaña del Lazo Blanco and Men’s Resources International. En el nivel nacional, los miembros incluyen a más de 400 ONGs de Africa Subsahariana, Latinoamérica y el Caribe, Norteamérica, Asia y Europa. La Alianza comenzó en el año 2004 con el objetivo general de trabajar en red para promover que se involucre a hombres y niños en el logro de la equidad de género, promoviendo la salud y reduciendo la violencia a nivel global, incluyendo el cuestionamiento de las barreras estructurales para lograr la equidad de género.

¿COMO PUEDES PARTICIPAR?
La Alianza MenEngage invita a las ONGs a ser miembros firmando un set de principios centrales. Las agencias de Naciones Unidas pueden participar contactando a uno de las organizaciones codirectoras. Investigadores individuales y funcionarios de gobiernos pueden participar en la lista de correos y recibir los boletines electrónicos y actualizaciones.

Como ONG miembro de MenEngage podrás:
- Participar en la red MenEngage a nivel nacional, incluyendo la oportunidad de participar en los eventos en el nivel nacional y capacitaciones que cuenten con financiamiento y espacio disponible.

- Contar con una descripción de tu organización disponible tanto en el sitio web internacional como en el sitio web regional de actividades (Registro de ONGs miembros).

- Recibir regularmente correos de la lista desde los coordinadores internacionales y regionales

- Proponer campañas y actividades de abogacía en el nivel nacional, regional o internacional.

- Fimar (después de aceptar en cada caso) campañas de abogacía y declaraciones compartidas iniciados por MenEngage en el nivel nacional, regional o internacional.

CONVERTIRSE EN MIEMBRO
La fuerza de MenEngage como una alianza se basa en sus membresías. Los miembros son ONGs o agencias de Naciones Unidas que se comprometen a adherir a los principios centrales y a promover los objetivos de MenEngage en su trabajo en el nivel local, nacional y/o internacional.

Específicamente los miembros de MenEngage se comprometen:
- A ser una ONG registrada trabajando en salud, prevención de violencia, desarrollo social, equidad de género o áreas relacionadas.

- Aceptar y firmar lo que declaran los principios centrales

- Aceptar llenar un cuestionario simple describiendo sus actividades (específicamente con foco en actividades que involucran a hombres y niños)

- Aceptar que esta información esté disponible en el sitio web de MenEngage

Las ONGs que aspiran a ser miembros de la Alianza MenEngage se les pide llenar el siguiente formulario. Esta información estará disponible en el sitio web de MenEngage. A las ONGs que quieren ser miembros se les pide también que firmar el compromiso adjunto de apoyar los principios centrales.Esta firma debe ser realizada por un representante oficial de la organización.

Nuestros principios centrales son:
1. El Género es relacional: la alianza cree que los hombres deben involucrarse en alcanzar la equidad de género y en el progreso de los derechos, la salud y el bienestar de las mujeres y niñas.

2. Cuestionando la violencia masculina contra las mujeres: la alianza se dedica a involucrar a hombres y niños en el fin de la violencia contra las mujeres y en el cuestionamiento o emplazamiento de versiones violentas de masculinidad.

3. Promoviendo los mandatos existentes de la ONU: nos dedicamos a involucrar a hombres y niños en el cumplimiento de los mandatos, declaraciones de acción y principios de las convenciones ICPD, CEDAW and CSW (48ª sesión), y el CRC y el trabajo colectivo para alentar a los gobiernos a hacer los mismo.

4. Involucrando a los hombres como cuidadores: nos dedicamos a promover una participación más equitativa de hombres y niños en tareas de cuidado, el cuidado de los niños y niñas y en las tareas domésticas.

5. Trabajando como aliados con los procesos existentes de derechos de derechos de las mujeres: estamos comprometidos trabajando como aliados con las mujeres y con las organizaciones de derechos de las mujeres en alcanzar la equidad de género para mujeres y niñas.

6. Diversidad sexual y derechos sexuales: estamos dedicados a la promoción de culturas de masculinidad que respetan la diversidad sexual y los derechos sexuales y reproductivos de todos, y en involucrar a los hombres para que los procesos de la salud reproductiva y contracepción sean compartidos más equitativamente entre hombres y mujeres.

7. Las vulnerabilidades de los hombres: la Alianza cree que las necesidades específicas y experiencias de hombres y niños no ha sido bien comprendidas ni tomadas en cuenta en el desarrollo de políticas públicas o prácticas profesionales en un amplio rango de áreas. Creemos que algunos hombres y niños tiene vulnerabilidades que se explican por masculinidades no equitativas y violentas.

8. Involucrando hombres desde una perspectiva positiva: la Alianza cree que las mujeres y niñas y los hombres y niños y toda la sociedad se beneficiará del reconocimento de estos temas y de acciones apropiadas para transformar versiones de masculinidad no equitativas y violentas y reparar las inequidades de poder relacionadas con el género. Buscamos construir ejemplos de hombres actuando de formar más equitativas de género y no violentas.

9. Participación: la Alianza aspira a incluir y tomar e cuenta las voces de hombres y mujeres, de niños y niñas a nivel comunitario y las voces a nivel de las ONGs que están en la comunidad.

10. No discriminación: la Alianza hará abogacía activamente en contra de, cuestionando y buscando superar el sexismo, la exclusión social, la homofobia, el racismo o cualquier forma de conductas discriminatoria contra las mujeres u hombres y mujeres gays/bisexuales/transgénero o por cualquier razón.

11. Transparencia: la Alianza será transparente, honesta, justa y ética en todas sus acciones, incluyendo hacer públicas todas sus fuentes de financiamiento en una cuenta anual.

12. Colaboración: los aliados de MenEngage buscarán trabajar en colaboración, dialogando abiertamente sobre sus diferencias institucionales y logrando consensos toda vez que sea posible.

13. Basados en la Evidencia: los aliados de MenEngage buscarán basar sus abordajes para involucrar a hombres y niños en la evidencia

14. Perspectiva de derechos humanos y abordaje de ciclo vital: los aliados reconocen la necesidad de aplicar una perspectiva de derechos humanos en todas sus actividades y de tomar en cuenta un abordaje de ciclo vital y ecológico que incorpore tanto las dimensiones individuales como los contextos sociales y estructurales que dan forma a las inequidades de de género.

Web oficial: www.menengage.org

Texto enviado por Hugo Huberman. Educador, Facilitador de Género, paternidades y familias. Buenos Aires, http://hombrespadresfamilias.blogspot.com/

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miércoles 15 de abril de 2009

• Una ecoaldea para mujeres mayores

Ciutat d'Elles
TEXTO DE ALBERTO D. FRAILE OLIVER
Un grupo de mujeres mayores residentes en Mallorca, España está gestando uno de los proyectos más vanguardistas de este momento. Rondan los 60 años, algunas están jubiladas, otras continúan trabajando, pero todas rebosan de entusiasmo y creatividad. Tienen algo en común: viven solas, pero no se conforman con lo que nuestra sociedad tiene previsto para ellas: la soledad. Sus ganas de vivir y su creatividad les ha llevado a luchar por un proyecto que les permita crear un espacio en el que vivir y seguir desarrollándose. Su sueño es crear una comunidad donde puedan vivir con independencia pero sin soledad. Un lugar donde puedan seguir sintiéndose útiles, y puedan compartir la experiencia acumulada durante sus vidas y, sobre todo, un hogar donde puedan encarar la vejez con dignidad. Algo que difícilmente aportan las residencias de ancianos.
El núcleo de este proyecto llamado Ciutat d’Elles está formado por diez mujeres y están reclutando a más personas para alcanzar la cifra de 30 que conformarán la primera fase de este proyecto redondo.Se reúnen periódicamente, mantienen contacto por Internet y pese a lo difícil que es mantener un grupo cohesionado llevan 10 años luchando por este sueño que por fin está maduro.Para Ciutat d’Elles ha llegado el ahora o nunca. Es el momento de que todos aquellos que han mostrado su simpatía arrimen el hombro para dar el impulso definitivo a este experimento social que está destinado a colocar en el lugar que les corresponde a las personas mayores.

Las instituciones no están a la altura
Es una idea hecha por mujeres para mujeres, afecta a un colectivo de edad avanzada, apuesta por la ecología y la sostenibilidad, el enfoque sobre la salud es totalmente preventivo, la gestión es autosuficiente… la instituciones tendrían que pelearse por apoyar iniciativas de este tipo. Sin embargo, lo que se están encontrando estás emprendedoras sociales son buenas palabras, descoordinación entre administraciones, toneladas de burocracia y un sistema público que no está a la altura de un proyecto tan vanguardista como este.
Su plan era que el Ayuntamiento de Palma les facilitara el terreno ya que se trata de un proyecto que cuenta con el reconocimiento de Utilidad Pública y con la fuerza y la legitimidad de ser una alternativa real a las pocas salidas que tienen las mujeres mayores. Sin embargo, tras reunirse con la alcaldesa Aina Calvo, todo lo que les han ofrecido es un terreno de 400 metros cuadrados, que según palabras de Rosa Masdeu, una de las impulsoras del proyecto, “era un terreno apto para construir un ascensor al cielo, pero poco más”.
La ubicación del terreno tiene que ayudar a evitar el aislamiento, por ello debe tener buena comunicación con el transporte público, con los centros hospitalarios, con los puntos de interés cultural y con espacio suficiente que permitan la implantación de las casas, las zonas comunes y los huertos. El hecho de que el Ayuntamiento les ceda un terreno apropiado daría alas al proyecto, ya que una de las principales dificultades es el desorbitado coste de los terrenos en Palma.
Se encuentran en una encrucijada. O tirar la toalla o sacar la tijera y recortar las ambiciones ecológicas del proyecto; de momento están pensando en sacrificar los paneles solares para generar energía y así poder invertir ese dinero en parte del coste de las tierras. La idea es que las habitantes de la Ciutat d’Elles paguen un alquiler asequible por su vivienda en la comunidad. El objetivo es que el coste mensual no supere en ningún caso los 600 euros mensuales por habitante. De lo contrario se convertiría en un proyecto elitista que muchas mujeres mayores a quienes va dirigido no podrían asumir.
Después de que las instituciones hayan retrasado el proyecto con promesas huecas, estas mujeres han decidido tirar adelante pidiendo el dinero a una entidad financiera ética, como es el caso del banco Triodos que les facilitará el 80 % de la inversión. Su fe en el proyecto las empuja pese a la falta de apoyos institucionales. Ahora necesitan conseguir el resto de la financiación, reclutar a las habitantes que faltan y encontrar el lugar idóneo para construir un proyecto que puede demostrar que otra sí vejez es posible.

Intimidad y comunidad
Las habitantes de esta futura ecoaldea contarán con pequeñas viviendas en las que podrán disfrutar de intimidad e independencia, pero al mismo tiempo compartirán espacios comunes como huertos o aulas para cursos. Será autónomo en la energía, la salud y los alimentos básicos. Para lograr esto último, los jardines serán comestibles, es decir, los espacios verdes serán huertos que además de proporcionar alimentos sanos, ecológicos y frescos serán una buena excusa para mantener el cuerpo en forma. También habrá grupos de trabajo corporal, conferencias, cursos de alimentación, actividades lúdicas, grupos de estudio…
Ahora que los padres están totalmente volcados en la tarea de producir. Estas abuelas pueden cumplir la tarea de cuidar a los niños y de compartir con ellos sus conocimientos y el contacto con la naturaleza que esta comunidad permitirá. Tal y como cuenta Neus Iniesta arquitecta y otra de las impulsoras del proyecto, “uno de los pilares de Ciutat d’Elles es que los niños tengan un papel protagonista. Queremos recuperar el papel de las personas mayores como transmisores de la tradición y de la capacidad de soñar”.
Otra de las señas de identidad del proyecto es la bioconstrucción. Cuando Neus Iniesta habla de ello se le encienden los ojos. Pretenden construir con unos ladrillos especiales que se hacen en la misma obra con la misma tierra de deshecho mezclada con cal y cáñamo como aislante.
Su idea es constituirse como Fundación. Si hoy encontrasen los terrenos adecuados en un año Ciutat d’Elles sería una realidad y todos tendríamos ante nuestros ojos un nuevo modelo de convivencia y calidad de vida que ofrece soluciones a varias áreas conflictivas de nuestra sociedad.

RESUMEN DEL PROYECTO ECOALDEA CIUTAT D’ELLES
1.- Introducción

Hace años una persona de 60 era una persona vieja. Hoy, la sociedad ha cambiado también en este sentido. A los 60 años aún nos sentimos llenas de vida y con ganas de disfrutar de los años que vienen con menos obligaciones y contribuir con nuestra experiencia a la sociedad. Muy pocas nos sentimos con ganas y necesidad de ingresar en una residencia tutelada.
Ser mayor no equivale, a ser minusválida/o, o incapaz, de tomar decisiones. No queremos ser tratadas/os como menores de edad. Nos sentimos con plenas capacidades, conocimientos y deseos de decidir sobre nuestras vidas y con derecho a la independencia. En una residencia tenemos que renunciar a un espacio propio, a la autonomía y a la autoestima que son bases imprescindibles para una buena salud y equilibrio psíquico.
Por esto muchas personas y sobre todo muchas mujeres, al llegar a estas edades optan por vivir solas/os. Las mujeres elegimos vivir solas aún que significa renunciar en gran parte a la comunicación y colaboración que, como se ha demostrado muchas veces, son imprescindibles para tener un equilibrio psíquico aceptable y una buena salud. Aún con su significado de aislamiento, peligro y frustración, la SOLEDAD es más soportable que vivir sin decisión, sin espacio propio y sin independencia. Estamos en un momento social de exploración de nuevas formas de vida…. Muchas/os queremos para nuestra edad madura alguna cosa mejor que lo que nos ofrece ahora nuestra sociedad. Alejar e incluso evitar al máximo el ingreso en instituciones de dependencia.
No tener que elegir entre la dependencia y la soledad. No tener que renunciar al capital de conocimientos acumulados durante nuestras vidas. Defendemos el derecho a recoger los frutos de toda una vida de aprendizaje y servicio. Aquí, se sitúa la ECOALDEA CIUTAT D’ELLES: Independencia sin soledad. Seguir sintiéndonos útiles y vivas/os. Materializar los valores aprendidos durante nuestras vidas. Participar de un proyecto es seguir teniendo un futuro, es participar de la vida.

Introducción al Proyecto
Un grupo de mujeres mayores, residentes en las Islas Baleares, algunas de ellas jubiladas y la mayoría trabajadoras, pero en edad próxima a la jubilación, que tienen la característica común de vivir actualmente solas, pensaron en su día desarrollar un proyecto, que intentaba conjugar diversos aspectos:
Fomentar la ayuda mutua en caso de necesidad y para facilitar la resolución de las pequeñas urgencias que aporta la vida cotidiana.Facilitar un espacio común de convivencia y servicios, pero que a la vez, respete el libre desarrollo de la individualidad personal.Encontrar una forma de vida armónica en cooperación con la naturaleza, provocando el menor impacto ambiental posible y facilitando la autorrealización personal.
En esta dirección se han ido interesando y desarrollando experiencias de conocimiento y aplicación de la permacultura.
Experimentar un proceso de convivencia, que a la vez que vaya cohesionando el grupo permita abrirse al conjunto de la sociedad para aportar y recibir la experiencia de otros colectivos sociales, de las administraciones públicas y de otros proyectos nacionales o internacionales de finalidad similar.
Recuperar la transmisión de vivencias y conocimientos de las abuelas a los nietos en medio de un espacio de experiencias.Así nació el grupo promotor de la Asociación Ciutat d’Elles, que constituyó la Asociación el 17 de junio de 2003, y empezó a desarrollar algunas actividades con el fin de visualizar y proyectar un esquema que sintetizara las aspiraciones descritas para poder explicar a la sociedad y a las administraciones el proyecto a desarrollar.

¿Por qué un proyecto de ecoaldea?
La idea surgió al conocer experiencias como las de Los Molinos de Andalucía y la de Pí i Sunyer en Gerona, que podía hacer realidad, que grupos de mayores, creasen espacios en función de sus necesidades. Por otra parte, la utilización de la permacultura como herramienta para trabajar la tierra, conseguir una alimentación más sana, pudiendo llegar a la autosuficiencia, nos animaba a plasmar en la práctica, un intento más completo y desarrollado del que hasta ahora individualmente intentábamos aplicar. De esta manera fue avanzando la idea de construir una ecoaldea.

¿Qué se pretende plasmar y conseguir con esta idea?
Promover un modelo de URBANISMO AUTOSUFICIENTE Y SOSTENIBLE, utilizando ENERGÍAS RENOVABLES. Diseñar dentro del modelo de la ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA y construir bajo las normas de la BIOCONSTRUCCIÓN.
Crear espacios equilibrados y armoniosos, con la Permacultura y las “Parades en crestall” como herramientas comprobadas para una agricultura fácil y SOSTENIBLE.La organización del espacio viene determinada, por la creación, por una parte de unas unidades habitacionales que dan respuesta a la necesidad humana de aislamiento e intimidad y por otra parte, de unos espacios comunes que apoyen la convivencia, el intercambio y el servicio mutuo. Todo ello rodeado de espacios dedicados a JARDINES/HUERTOS BIOLÓGICOS y otros usos comunes como los de reciclaje del agua, porches utilizados como recolectores de energía, tanto la solar cómo la eólica, si fuese necesario.Esos alojamientos tienen que construirse con materiales que prevean el ahorro energético, y se es posible, reciclados.
Es muy importante la rehabilitación de la CASA COMUNITARIA que debe garantizar tanto la convivencia de las residentes como la función pública que en tanto PROYECTO PILOTO E INNOVADOR, pretende estar abierto al conjunto de la ciudadanía. Así tendremos para servicios de la ecoaldea comedor, cocina, sala de reuniones, talleres, rehabilitación, lavandería, almacén y otros.
También, se desarrollan talleres abiertos de salud preventiva, explicaciones teóricas y prácticas de permacultura, a partir de la experiencia práctica de la Ecoaldea y muy importante los espacios de convivencia entre los niños y las mujeres mayores. Se pueden ceder instalaciones comunes para determinadas actividades de otros colectivos sociales, siempre respetando las normas de convivencia y usos de la ecoaldea. Hay vías abiertas con la Administración Pública, la Universidad de les Illes Balears, empresas de tecnología medioambiental, agricultores y ganaderos que elaboran productos ecológicos, colegios, entidades vecinales, ecologistas, entidades feministas, etc.
Es decir, retornar, para el enriquecimiento de la sociedad, unos conocimientos de vida prácticos de un colectivo de mujeres mayores que viven solas y desean seguir participando y cooperando para hacer un mundo más habitable.
Para más información: www.ciutatdelles.blogspot.com

martes 14 de abril de 2009

• La germinación de la nueva mujer

TEXTO DE CHAMALÚ
Las células son las estrellas de nuestro universo corporal, las mujeres son los faros de la naciente humanidad, más aún, ésta es la transición y la luz que recién comienza a desplazar la oscuridad.

Aún hay sombras abundantes, bosques oscuros de densos miedos, donde el tupido follaje de la incertidumbre impide a los rayos de luz llegar hasta los corazones. Y los dioses pidieron a través de los maestros árboles, entregar la antorcha encendida a la mujer, mas no a la mujer miedosa y conformista, no a la mujer resignada y quejosa, no a la mujer débil y desprovista de confianza en sí misma, sino a esa mujer, que, aún levantándose desde sus errores, atravesando sus miedos y rompiendo sus cadenas, se atreva a levantarse, caminar con paso firme hasta que sus brazos se conviertan en alas y el vuelo a la luz sea inevitable.

Esa mujer vive en semilla es todas las mujeres esperando el agua de espiritualidad y la luz del conocimiento para germinar, crecer y florecer.

Es probable que la semilla de la nueva mujer haya germinado, más en el intento fue atada a su raíz, obligándola a permanecer enana, sometida, impotente, paralizada por miedos que en nombre de una ficticia seguridad le ofrecen la protección de una cárcel, paradójica situación que alimenta una alegría artificial que perpetúa cadáveres con apetito, en esta constelación de estrellas apagadas, esperando la oportunidad de despertar.

La germinación de la nueva mujer comienza con un acto de rebeldía, suprema rebeldía, sagrada disidencia de lo establecido, que en nombre de una normalidad anormal, mutilada, esclaviza a la mujer en modernas cárceles de barrotes invisibles.

Es preciso convertir la vida en una maravillosa aventura de aprendizaje sin límites, sin auto engaños, sin verdugos, sin víctimas, sólo con el fervor de crecimiento hecho manera de vivir creativa, conducida por la imaginación. Es preciso convertir la vida en una suprema ceremonia, para que todo sea sagrado, todo importante, más nada demasiado importante como para impedir la lucidez, la serenidad y el amor.

Nunca hoy como antes la mujer tuvo la oportunidad de convertirse en una mujer sagrada, en un ser lúcido y sabio, en una guerrera-caminante, consciente de que nada puede perder porque no busca ganar.Cuán importante es que el despertar de la mujer guerrera esté caracterizado por la tolerancia, la caminante requiere de obstáculos en su camino, obstáculos que fortalezcan su voluntad tornando a sus pasos serenidad y valor.

Las mujeres están regresando convertidas en preciosos seres que derrochan belleza y musicalidad e invitan a los hombres a instalarse y vivir en la dimensión poética de la vida.La mujer sabia no precisa hablar, su presencia es suficiente, su mirada, su silencio, todo es enseñanza, su amor se instala llenando el espacio de luz que habita... quizás todo comience tomándose unas vacaciones a solas, es decir consigo misma, ¿qué otra cosa tienes que a tí...?

¿Y si hoy te propusieras cambiar, transformar a la mujer común en una caminante-guerrera, transitando un sueño, encarnando una utopía, vivenciando que el paraíso es un estado de conciencia?¿Y si te atrevieras a ser tú misma, silvestre, salvaje, libre, natural, inocente, niña y abuela?

¡Cuánta luz volvería iluminar tu rostro! ¡Cuánto amor emitirían tus ojos! ¡Cuánta energía llenaría tus manos!

El despertar de la mujer adquiere connotación de rebelión, supremo acto de valor que convertirá la oruga en mariposa.

¡Fíjate con qué facilidad se desplaza la luciérnaga en la noche! En tiempos como éstos estamos destinados a vestirnos de luz. A eso hemos venido.

El amor comienza más allá del temor. Mientras tenemos miedo estamos paralizados. Es precios avanzar en dirección a nuestros peores miedos, es urgente enfrentar nuestros peores monstruos, para descubrir que los tigres son de papel, es preciso prepararse para tener la forma del agua, tan fuerte que perfora la roca y tan flexible que tiene todas las formas sin dejar de ser agua.

Ser mujer en esta época, es una iniciación. El hombre privilegió lo externo, apostó su vida en favor de lo cuantitativo, descuidó la esencia, pisoteó lo sagrado.

Mujer, ¿comprendes el motivo trascendental de tu paso por la tierra? Si así fuera, todo el universo apoyaría tus pasos.

Y más allá del temor, transita la mujer guerrera, caminante de todos los senderos, porque cuando vivimos en el corazón, donde sea que estemos, estamos en casa.

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• La mujer en el Antiguo Egipto

EXTRACTO DEL LIBRO "EL ANTIGUO EGIPTO" DE DAVID P. SILVERMAN. EDITORIAL BLUME - ENVIADO POR TINA RODERO
Aunque su posición social estaba determinada por la de sus padres o maridos, las mujeres egipcias disfrutaban de una posición privilegiada en la sociedad, si la comparamos con la de otras muchas civilizaciones antiguas. La mujer era igual que el hombre ante la ley y, aunque solo los hombres podían ocuparse de gobernar, la esposa, la madre o la hija de un rey o de un alto cargo administrativo gozaban de una considerable influencia. Además, si el faraón era menor de edad, su madre podía gobernar como regente.
En muy raras ocasiones, como en el caso de la reina Hatshepsut, la madrastra de Tutmosis III, una mujer podía incluso asumir todo el poder y gobernar como faraón.
Las mujeres egipcias eran iguales al hombre ante la ley y podían acudir a juicios solas para quejarse, defenderse o actuar como testigos, mientras que en otras civilizaciones antiguas las mujeres eran marginadas desde el punto de vista legal.
Dado que podían poseer propiedades o rentas por derecho propio, no todas las mujeres dependían económicamente de sus maridos.
Las mujeres controlaban un tercio de cualquier propiedad que compartiesen con sus maridos, y podían disponer libremente de todos sus bienes personales.
Las mujeres egipcias podían realizar actividades comerciales, y con frecuencia comerciaban con productos como tejidos o verduras que fabricaban o producían en su propia casa propia casa.
Es muy probable que el matrimonio se considerara como el estado natural de los hombres y las mujeres adultas, pero se sabe muy poco del modo en que se elegía a la pareja para casarse. La mayoría de los matrimonios al parecer eran monógamos, aunque hay algunas evidencias ocasionales de hombres con más de una esposa.
No había ninguna ceremonia legal o religiosa ligada a la formalización del matrimonio, sino que éste se formaba más bien cuando los dos miembros de la pareja se establecían juntos en una casa. Igualmente podían separarse cuando quisieran sin que mediase ninguna ceremonia, de hecho existían muchos divorcios, la mayor parte de los cuales se producían a causa de la incapacidad de procreación o por adulterio.

SACERDOTISAS
En el Imperio Antiguo, el primer periodo intermedio y el comienzo del Imperio Medio, muchas mujeres de clase alta fueron sacerdotisas en los templos de la diosa Hathor, aunque fueron pocas las que sirvieron en los dedicados a otras divinidades.
Durante el Imperio Nuevo todos los sacerdotes fueron hombres con una sola excepción, las mujeres de la familia real, que llegaban a convertirse en la “Esposa del dios Amón” en Tebas.
En lugar de acceder al sacerdocio, muchas mujeres de la elite de este periodo tenían el título de músicas de una determinada deidad, y su función consistía en acompañar con instrumentos musicales los rituales del templo. A menudo se las representa con el sistro sagrado, que tocaban rítmicamente mientras cantaban.
Los rituales de los santuarios ocultos en los templos no eran accesibles a la mayoría de la población. Ahora bien tanto hombres como mujeres visitaban las zonas más externas de los templos para rezar y presentar ofrendas votivas a las diosas y dioses, muchas de las cuales se han encontrado en el santuario de la diosa Hathor en Deir el Bahari. Aunque pocas revelan la identidad del donante, algunas incluyen dibujos de mujeres.
Dado que Hathor estaba estrechamente relacionada con la sexualidad, la fertilidad, el embarazo y el parto, era una divinidad importante para las mujeres, y sin duda muchas visitaban los santuarios dedicados a ella con ofrendas y peticiones.
Las mujeres desempeñaban asimismo un importante papel como plañideras en los rituales funerarios. Las representaciones de las procesiones hasta las tumbas muestran a la esposa del fallecido con grupos de otras mujeres llorando al difunto, con los cabellos despeinados, los pechos desnudos y lágrimas cayendo por sus mejillas.
Durante las dinastías XXV Y XXVI, uno de los cargos más importantes del templo de Amón en Karnak era el de “esposa del dios Amón”. Por lo general este puesto lo ocupaba una de las hijas del rey que no podía acceder al matrimonio, pero podía adoptar a su sucesora. Aunque no sabemos los detalles exactos de las actividades desempeñadas por la princesa, una parte de sus funciones consistía en encargarse de los rituales dedicados al dios, incluida la parte que consistía en tocar el sistro sagrado para estimular a la divinidad a llevar a cabo una y otra vez el acto de creación del mundo.
El puesto de “esposa del dios Amón” tiene su origen a principios del Imperio Nuevo, cuando el rey Amosis le dio este título a su esposa, la reina Amosis Nefertari, junto con una dotación económica para que pudiera sobrellevar los gastos del mantenimiento del mismo. Más tarde la reina Hatsheput fue una destacada “esposa del dios” antes de convertirse en faraón y es posible que utilizase la autoridad que le otorgaba su cargo como trampolín para acceder al poder. Después de su muerte el título decayó en importancia durante varios cientos de años.
La relevancia del puesto de “esposa del dios Amón” queda reflejada en la decoración de una serie de capillas que formaban parte del recinto de Karnak. Allí aparece retratada junto al faraón en escenas que antes de las dinastías XXV y XXVI hubieran mostrado únicamente al rey. La esposa del dios veneraba y llevaba ofrendas a las diosas y dioses, que la abrazaban, la coronaban y amamantaban.
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