viernes 26 de febrero de 2010

• Vivir sin dinero es posible

ENTREVISTA DE LA CONTRA - DIARIO LA VANGUARDIA DE BARCELONA - 9/04/2002
El ejemplo de Heidemarie Schwermer se resume en un gesto: cuando cobró el dinero de los ingresos correspondientes a la publicación de su libro "Mi vida sin dinero" lo repartió entre mujeres maltratadas, asistentes sociales y diversos colectivos de ayuda. Y es que ella no lo necesitaba.
Su historia comienza cuando en 1994 crea una sociedad de trueque en Dormund, uno de los primeros de Europa. En él se intercambian tareas, no dinero: si tú sabes cocinar y me haces la comida, yo te arreglo el coche… Éste tipo de transacciones suponen un cambio radical en el sistema de concebir la economía…
Para empezar, tiene un efecto de refuerzo de la personalidad y de la confianza en uno mismo: ofreces lo que sabes hacer, con lo que la alienación que produce el formar parte de un trabajo que no te motiva y que no tiene nada que ver contigo desaparece.
Al mismo tiempo tiene un efecto absolutamente corrosivo hacia la estructura basada en el poder del dinero-deuda: como es una práctica basada en la confianza mutua y la solidaridad, destroza los convencionalismos bancarios basados en el ‘ tanto tienes, tanto vales’.
Aquí ésta frase no tendría significado pues como todos sabemos hacer algo, todos somos igual de importantes. De hecho Heidemarie remarca la importancia de la igualdad en los intercambios.
En 1996 dio un paso más en su compromiso y decidió llevar a cabo su idea de vivir sin dinero. Regaló sus muebles, sus libros, dejó su casa de alquiler: el dinero lo recibieron sus hijos. Y empezó a vivir de acuerdo a los principios de intercambio de tareas: a cambio de cocinar para cinco personas tiene techo, o a cambio de terapias tiene internet o teléfono móvil. Y se considera tremendamente feliz.
Su postura no es fruto del momento: es la consecuencia de un análisis frío y racional del mundo donde vivimos. Por cierto: para el 2010 se anuncia un documental con su experiencia…

Estas son sus palabras en una entrevista de La Contra de la Vanguardia el 9-4-2002.

-¿Cuánto dinero lleva usted encima?
- Nada de nada.

-¿Ni un solo euro?
-¡Mis dedos no han tocado todavía un euro! Vivo sin dinero desde hace ya seis años.

-¡Seis años! ¿Y de dónde saca la comida?
-Me la dan en un restaurante biológico. A cambio, yo les cocino, les limpio…

-¿Y la ropa?
-Sé de personas con las que puedo intercambiarla.

-Lleva al cuello un collarcito…
-Un regalo. Yo también regalo cosas.

-¿Como qué?
-Mi tiempo, mi ayuda, mi conversación, mis habilidades… O las intercambio por un bono de autobús. El otro día ayudé a unos padres a resolver un conflicto con sus hijos y me regalaron sus pases para la ópera.

-¿Entiende usted de niños?
-Fui profesora de niños, y lo dejé. Luego fui psicoterapeuta, y lo dejé también.

-¿Por qué?
-Yo me hice profesora porque quería mejorar el mundo. Pero no avanzaba: el sistema educativo está concebido para alimentar el intelecto de los niños, pero no el corazón.

-¿No exagera?
-A los niños se les orienta para ser competitivos en algo, y así conseguir un trabajo y que ganen dinero y más dinero. ¿Eso es todo, señores? ¿Y qué pasa con sus vidas? ¿Lo ve? ¡Todo está enfocado a tener y no a ser!

-Y cambió la pedagogía por la psicología.
-Sí. Me especialicé en terapia gestáltica y ganaba mucho dinero en mi consulta. Tuve 15 coches sucesivos, una casa llena de cosas… Y tampoco me pareció que así el mundo mejorase mucho…

-Y dejó también la psicología.
-Lo dejé todo. Fui regalando a vecinos y amigos mis libros, el coche, mis muebles, mis pertenencias… Cuando el salón de casa quedó vacío… ¡me puse a bailar, a bailar..! Me sentí tan ligera, tan libre, tan feliz…

-¿Y sus cuentas corrientes?
-Mi madre siempre decía: "¡Cómo me gustaría que me tocase la lotería para regalaros dinero!’ Eso hice yo con mi dinero: lo repartí entre mis hijos y luego cancelé las cuentas.

-¿No le han dicho que está loca?
-Sí, muchas veces. Pero que conste una cosa: yo no incito a nadie a que haga como yo.

-¿Y por qué hace esto?
-Empecé a plantearme si realmente necesitamos tantas cosas, y comprar y comprar. Y me convencí de que no, de que son posibles formas de vida que no pasen por el dinero.

-El dinero, como símbolo del coste de las cosas, es un invento práctico, comodísimo.
-Fue un gran avance, es verdad, muy útil para el intercambio… hasta que se convirtió en un valor en sí mismo, y acumularlo es la meta, y su posesión mide el valor de la gente: ‘ tanto tienes, tanto vales’ . ¡Estoy en contra!

-Cuando su casa quedó vacía, ¿qué hizo?
-Abandonarla. Unos amigos iban de viaje y me dejaron la suya a cambio de arreglarles el jardín. Ahora duermo en la buhardilla de la oficina de unos amigos. Yo les limpio y me ceden también el uso de un ordenador.

-¿No es una vida muy dura?
-Al principio lo pasé mal. No quise pedir ayuda a nadie. La soledad… Fue duro. Pero, poco a poco, haciendo trabajos a cambio de cosas, creando una red de trueque…

-¿Cómo es eso?
-Fundé con otras personas, en Dortmund, un centro de intercambio de "dar y tomar": cada uno da lo que tiene y toma lo que necesita. Clases de cocina por clases de idiomas, un par de horas de canguro por un corte de pelo, pintar un piso por arreglar un jardín…

-No me imagino viviendo sin un duro…
-Pues yo, ahora, ¡soy más rica que nunca! Tengo de todo. Y hago lo que me apetece…

-Yo tengo que pagar el cole de los niños.
-¡No le pido que haga usted como yo! Pero le sugiero pensar esto: ¿puede prescindir de algunas cosas por las que hoy se afana tanto?

-Seguramente sí. Parece usted Jesús diciendo: ‘Si tienes dos túnicas, regala una’.
-Ja, ja. O lo de "las flores del campo no necesitan vestidos, ni los pájaros casa" , ¿eh? Sí… ¡yo hasta abandoné la seguridad social!

-Imagínese que se pone muy enferma.
-¡No imagino eso! Si imaginas algo, induces que suceda…

-Y si quieres algo, lo logras.
-Entre mis amigos hay médicos que me cuidarían, y yo les compensaría luego.

-No pagará usted impuestos, claro.
-No. Como no tengo domicilio fijo, no tengo ni derecho a voto. Soy una ‘ sin techo’.

-Alguien podría decirle: ‘Es usted una mujer antisocial y una insolidaria’.
-Y me lo han dicho. Que soy una vaga, una aprovechada… ¡Es muy injusto! Mi idea es que pueden hacerse cosas, cooperar y trabajar mucho sin que medie el dinero. Y lo hago. Verme hacerlo da rabia a cierta gente.

-Descríbame cómo sería su mundo ideal.
-Un mundo de individuos responsables: cada uno toma lo que necesita y da luego lo que puede: ¡todo el mundo tiene algo que ofrecer! Por ejemplo, en esta cafetería yo me tomaría un café y me iría… Se entiende que luego, en otro sitio, yo daría algo, un servicio, un trabajo, una ayuda a otro. ¡Serían menos horas encerrados trabajando en fábricas y habría más relaciones interpersonales! Y se acabarían los abismos entre ricos y pobres.

-Primero deberíamos ser todos santos.
-Todos debemos mejorarnos a nosotros mismos: esto es muy importante y es viable.

-¿Y qué hace con lo que gana con su libro?
-Lo he repartido. Y ahora pido que me remuneren lo que escribo con servicios.

-¿Aguantará usted así… hasta el final?
-Sí, ¡me gusta mi vida! Escribo, hago cada día lo que me apetece: vivo. ¡Soy muy rica!

MI VIDA SIN DINERO, Heidemarie Schwermer
Ed. Gedisa - 256 páginas - ISBN: 8474329329 ISBN-13: 9788474329322 - 1 edición

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL

viernes 19 de febrero de 2010

• El grito de la Tierra

EXTRACTO DEL TEXTO DE JOSE ANTONIO MARTÍN PALLÍN - DIARIO EL PAÍS - 18 / 2 / 2010 - ESPAÑA
La Sirenita de Copenhague lleva casi un siglo a la entrada del puerto que se abre hacia el mar Báltico. La cabeza hace un escorzo para mirar hacia la bocana vigilando el tráfico portuario. Según el cuento de Andersen, los marinos le cuentan sus secretos.

El pasado mes de diciembre pudo contemplar a su alrededor a muchos de los miles de participantes en la Cumbre del Clima. Se habían trasladado a la capital danesa para escenificar, una vez más, la ceremonia de la impotencia suicida y comprobar con desaliento la prepotencia de algunos Gobiernos para hacer frente a los males que se predicen desde muy diversos sectores científicos y movimientos ecologistas.

La discrepancia fue total, a pesar de los esfuerzos de algunos países de la Unión Europea, entre ellos España, para minimizar y edulcorar el amargo fracaso. China, India, Brasil y Suráfrica, con el apoyo de Estados Unidos, consiguieron imponer sus intereses y desbaratar la presión mundial para alcanzar un acuerdo vinculante que recorte las emisiones causantes del cambio climático.

Conscientes de la impopularidad y la indignación de muchos sectores ante el fracaso, demoraron a este año la consecución de un posible acuerdo en otra cumbre que se celebrará en México. Seguimos, de momento, con el Protocolo de Kioto, que expira en 2012, ridiculizado por la Administración de Bush, que se jactaba de incumplirlo.

Bolivia, ante la inutilidad del diálogo y la indiferencia de los poderosos, ha convocado en abril de 2010 una cumbre mundial de pueblos indígenas y movimientos sociales para aprobar los derechos de la madre tierra. En ella se escucharán las voces de los que conocen de verdad la magnitud de la catástrofe que nos acecha. Será un grupo de presión, con alternativas para debatir en la cumbre mundial de México.

Resulta que todos son conscientes de los riesgos, pero no todos están dispuestos a frenar su desarrollo. Así que podemos preguntarnos, no sin inquietud: ¿hasta dónde se podrá soportar la velocidad de crecimiento de China e India sin arruinar cualquier posibilidad de evitar las consecuencias catastróficas del cambio climático?

Estamos en condiciones de afirmar que el Derecho Penal no ha conseguido detener la deriva que nos ha llevado aceleradamente al cambio climático originado por los gases de efecto invernadero. La existencia de penas de cárcel para los delincuentes medio-ambientales es más bien simbólica. Será difícil que los encuentren formando parte de los listados de la población penitenciaria.

Algunas Constituciones latinoamericanas proclaman la defensa de la tierra como un bien que incluso tiene derechos que ejercitar o, por lo menos, hacer valer. Las Constituciones de Ecuador (2008) y Bolivia (2009) son un ejemplo que puede marcar el futuro. Los ecuatorianos, en el preámbulo de su Constitución, ensalzan a la naturaleza, la Pacha Mama, de la que somos parte y que es vital para nuestra existencia.

Creo que esta proclamación debería ser asumida sin reticencias por todos los países del planeta. Se considera deber primordial del Estado el desarrollo sustentable y la redistribución equitativa de los recursos y la riqueza para acceder al buen vivir. El buen vivir (sumak Kawsay en quechua) exige un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

El preámbulo de la Constitución boliviana comienza con un canto a la naturaleza: "En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra Amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra (Pacha Mama en aymara y quechua) con rostros diferentes y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas". Es un valor del Estado promover la suma qamaña (vivir bien) y el ivi marai (tierra sin mal).

Sin caer en un sentimentalismo estéril, creo que, si todos los países asumieran estos valores, el camino hacia políticas de contención de gases sería más fácil. Las voces de alarma ya no pueden ser despreciadas como profecías catastrofistas. La capacidad de autorregulación de la vida en la tierra es cada vez menor.

Quién se lo iba a decir a Giordano Bruno, enviado a la hoguera por sostener que la tierra estaba viva. Los poderosos de la tierra estarían dispuestos, si no fuese demasiado estridente, a enviar a la hoguera a los que sostienen que la tierra se muere. A falta de una decisión tan drástica, dedican sus esfuerzos a desprestigiar a los científicos que dan la voz de alarma. La revista Nature ha desenmascarado el juego sucio de los grandes imperios industriales. Denuncia la incursión pirata en los ordenadores de los científicos de la Unidad de Investigación del Clima de la Universidad de East Anglia de Reino Unido para desprestigiar sus investigaciones.

El presidente de Greenpeace España estuvo 21 días en una prisión danesa esperando un juicio por hacer oír su voz, quizás de forma inesperada, alterando la paz de los políticos con un lema que refleja el núcleo del debate ecológico: "Los políticos hablan; los líderes deciden". Por su parte, los sectores conservadores neoliberales transmiten a los ciudadanos que, si los acuerdos de una cumbre climática se hacen obligatorios, vamos camino de un Gobierno mundial que tendría poderes de intervención no sólo en políticas ambientales, sino en materia financiera económica y fiscal.

Todavía hay tiempo hasta que lleguemos a México 2010. Los representantes de India, que desempeñaron un papel decisivo en Copenhague, pueden acudir a la cita después de haber leído a Rabindranath Tagore y escuchado las canciones del campo.

La Sirenita está asustada. Mira incesantemente hacia la bocana, esperando que el agua de los glaciares del norte le llegue hasta el cuello, como la dibujó Forges en una viñeta imborrable. Cuando la marea le cubra la cabeza se habrá apagado el grito de la tierra.

José Antonio Martín Pallín es magistrado y comisionado de la Comisión Internacional de Juristas.

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL

jueves 4 de febrero de 2010

• "El cáncer de próstata ataca el mito sexual masculino"

POR ANGELS GALLARDO - 4/2/2010 – EL PERIÓDICO - BARCELONA
Enric Barba ha transformado la circunstancia de sufrir un cáncer de próstata, del que antes lo desconocía todo, en una misión dirigida a que los hombres dejen de mirar a otro lado y afronten sus riesgos.

En el último capítulo del libro Comprender el cáncer de próstata (Amat Editorial), que escribió con su médico, Miguel Ángel López, el ingeniero en telecomunicaciones Enric Barba (Barcelona, 1957) reproduce la biopsia del cáncer de próstata que le extirparon hace un año. Como buen matemático, ha reunido miles de datos sobre los entresijos de ese tumor y ha decidido ser un ejemplo vivo de lo que explica. «Mi contribución es explicar a otros lo que me ha pasado», dice.

–Ha sufrido un cáncer de próstata.
–Así es. Me lo diagnosticaron en diciembre del 2008 y me operaron el 14 de enero del 2009. Tenía un tumor muy localizado y, después de informarme, opté por una prostatectomía radical, la extirpación completa de la glándula de la próstata.

–Una solución radical.
–Lo decidí así porque soy joven y es la técnica quirúrgica que me concedía una esperanza de vida más alta, aunque no todos los médicos están de acuerdo con que sea la mejor opción. Yo no sé si lo es, pero nadie debe arrepentirse de las decisiones que toma con la información que tiene.

–¿Cuál es esa esperanza de vida?
–He puesto las cifras de mis biopsias en una base de datos de EEUU y me dicen que tengo un 94% de posibilidades de estar vivo dentro de 10 años. Yo espero vivir 25 o 30. No sé si llegaré. Es un tema de probabilidades. He descubierto que los oncólogos trazan sus tratamientos y pronósticos a partir de estadísticas. Pero cada caso es distinto.

–¿Qué sintió el día que le confirmaron que sufría este tumor?
–Fue un choque. No me lo esperaba. No obstante, actué como suelo hacer en los procesos de ingeniería. Me preparé para lo peor. Pensé: si las pruebas confirman que todo está muy mal, estarás preparado, y si no es así, mejor para ti.

–Se ha convertido usted en un activista contra el cáncer de próstata. Es el primer español que, sin ser médico, explica su experiencia.
–Es que existe una ignorancia brutal sobre este asunto, y nos estamos jugando la vida. Hay ignorancia en hombres de todos los niveles y profesiones, y me incluyo. Cuando me detectaron el cáncer, pensé: «Soy ingeniero de telecomunicaciones, una persona con formación, y no tenía ni idea de la magnitud y el impacto de esta enfermedad». Decidí actuar.

–¿Ni idea?
–Yo me hacía los análisis de sangre rutinarios que me indicaban en la empresa, y esas pruebas incluían una medición del antígeno prostático, el PSA. Pero lo desconocía todo sobre este cáncer, aunque sus cifras son muy, muy preocupantes.

–Indique algunas, por favor.
–La tasa de afectados es exactamente igual que la del cáncer de mama en las mujeres, es decir, unos 22.000 españoles tienen en estos momentos un cáncer de próstata, y unas 22.000 españolas, de mama. El de ellas causa una mortalidad superior, pero, en contrapartida, los hombres están muchísimo menos informados sobre este tema que las mujeres.

–¿Qué deberían saber ellos?
–Pues que es un asunto muy serio y que están jugando a la ruleta rusa. El 15% de la población masculina española tiene más de 50 años y, de ellos, el 30% sufrirá cáncer de próstata: el 20% de los enfermos morirá de esto.

–¿Es posible que ese desinterés se deba a que este cáncer se asocia a los órganos sexuales masculinos?
–Podría ser. Este cáncer ataca el mito sexual masculino. Yo he tenido la suerte de leer muchos libros, en inglés, donde algunos enfermos explican historias sobre este cáncer. Aquí, la palabra próstata desagrada a los hombres. Como si no existiera.

–¿Lo temen?
–Tal vez. Las mujeres son menos miedosas. Ustedes están acostumbradas a hacerse revisiones ginecológicas, para prevenir cánceres, desde que iniciaron la actividad sexual. La sanidad pública española hace mamografías sistemáticas a las mujeres mayores de 50 años, pero no se ofrece lo mismo a los hombres, porque, según la estadística, el cáncer de próstata afecta a los mayores de 75 años. En mi caso no ha sido así. He visto que existe una clara correlación entre supervivencia al cáncer de próstata y poder adquisitivo. Sobre todo en EEUU, donde la sanidad pública es muy deficiente.

–¿Qué sugiere a los hombres?
–Que desconfíen de las estadísticas, que se controlen y que se informen. Mi mujer se hace mamografías desde que tenía 30 años: de la misma forma, los hombres deberían hacerse chequeos de la próstata a partir de los 50: hablo de un análisis de sangre que determine el nivel del antígeno PSA, más un tacto rectal.

–El tacto rectal no les gusta.
–No, claro. Tampoco les gustan las mamografías a las mujeres, y se las hacen. El tacto rectal, hecho por un buen médico, no es tan molesto. Los hombres lo evitan por el mito sexual al que me refería. Pero, como mínimo, que se analicen el PSA.

–¿Los hombres hablan de la próstata cuando están entre amigos?
–No. Es un tabú desagradable. Desde que he estado enfermo, todos hablan conmigo de esto.

SINTOMAS E INFORMACION GENERAL SOBRE EL CANCER DE PROSTATA

lunes 1 de febrero de 2010

• Cuento de Candelaria

TEXTO DE PILAR RODRIGUEZ MENDEZ DE ARBOLEDA DE GAIA
Cuenta la leyenda de la tradición no escrita de la Diosa de la vieja Europa que había para las mujeres sabias, brujas, hechiceras, transmisoras de la sabiduría ancestral, unos momentos al año que nunca se olvidaban de celebrar.

Cuando llegaban los primeros días de febrero se apartaban de sus quehaceres diarios, se ponían ropas blancas y azules que ellas mismas cosían durante el año y dedicaban todo el día a prepararse para una gran celebración.

Después del crudo invierno y con la nariz todavía fría por sus idas y venidas a buscar agua a la fuente, atender el ganado y preparar la tierra para la siembra; en ese momento el tiempo se paraba para renovarse y su cuidado en los preparativos las conectaba con algo que iba más allá de lo comprensible.

Iniciaban el día reuniéndose en la casa de una de ellas y se dedicaban a preparar la estancia limpiándola primero. Luego elegían un lugar para preparar el altar donde depositarían alguna imagen que las conectara con su intención profunda de renovación.

Buscaban la imagen de Brigantia, de Brigit, Oimele, de la triple Diosa o de la Candelaria y elaboraban entre todas la disposición del altar.

Después elegían velas que a veces ellas mismas elaboraban con formas sinuosas que les recordaban sus propios cuerpos. Algo que les recordara que los días empezaban a alargarse y que el sol se disponía a ofrendar más su luz a sus campos fértiles.

Se preparaban con sus ropajes bellos y sencillos invocando a la Diosa para que les proporcionara fertilidad en sus cuerpos, prosperidad en sus nuevos proyectos y renovados amores para poder verter sus gotas de amor esencial en algún corazón que las correspondiera. Así crearon hechizos y sortilegios para afianzar más sus palabras y cargarlas de veneración a la vida.

Ellas, que se sentían sabedoras y trasmisoras del poder de las hierbas curativas y de la inspiración de los poetas, se cargaban de luz para ofrecerla a su comunidad en las noches oscuras del alma. Se sentían jóvenes doncellas renovadoras del fuego sagrado de su comunidad que les permitiría reinventarse un año más.

En los preparativos los hornos de leña de las casas empezaban a soltar humo con fuerza por sus chimeneas por los preparativos de la cena de Imbolic. Guardaban para ese momento la leche, la nata, la mantequilla de sus vacas y cabras y elaboraban pasteles deliciosos. Cocinaban platos bien condimentados con ajo, cebolla y pimienta y no faltaban los panecillos con formas de soles.
Toda esta inspiración de creatividad en la elaboración de las cosas cotidianas les preparaba para adentrarse en la con la salida de la luna, prender juntas sus velas de un mismo fuego sagrado y celebrar la noche con bailes, tambores y canciones populares.

Al día siguiente en sus caras cansadas se dibujaba una sonrisa de complicidad que las uniría en una alianza renovada hasta el próximo Sabbat.

Y colorín, colorado, color plateado esta historia ha empezado…

VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL